martes, 27 de noviembre de 2012

RIO GALLEGOS: 25 DE NOVIEMBRE " PARTICIPAR ES GENERAR"


TU LUCHA ES LA NUESTRA
 DECIDÍ TU VIDA VOS PODÉS,
 NO ESTÁS SOLA!! 
 VOS PODÉS!!!



ONG DESAFÍOS Y COMPROMISOS
 RIO GALLEGOS - SANTA CRUZ

CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO - RIO GALLEGOS 2012

lunes, 26 de noviembre de 2012

HOMBRES INVOLUCRADOS POR LA NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


 Un grupo de hombres convocados por Télam reflexionó en torno al Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres y coincidieron en cuestionar el paradigma del macho, en que la igualdad es el respeto por las diferencias y en la necesidad de involucrarse en esta lucha porque es "ética". 
"Yo, a la violencia de género la veía pasar. Hasta que me tocó de cerca y me sigue tocando", compartió con Télam Marcelo Zambrano, hermano de Marisel, asesinada a golpes por su marido José Manuel Zerda, en 2008, en Palpalá, Jujuy. 
El femicida ya está libre porque cumplió la condena judicial de 5 años y tiene contacto con su hija de 5 años. "¿Cómo le vamos a explicar a la nena que va de visita a la casa del hombre que mató a su mamá?", preguntó Marcelo, quien junto a su familia está intentando conseguir la patria potestad plena de la chiquita y terminar con el régimen de visitas del hombre. 
A partir del asesinato de su hermana, este hombre de 38 años, que vive hace 18 en Buenos Aires, se involucra en las actividades de La Casa del Encuentro "porque son parte de mi vida, fueron las que nos contuvieron, nos ayudaron cuando nadie hacía nada". 
El Observatorio de Femicidios de la ONG se llama Marisel Zambrano, dato que su hermano destaca con orgullo, para luego pedir que "aumenten las condenas a los asesinos de mujeres. Hay que ponerle un tope a esto". 
Horacio Cecchi, periodista de Página 12 y miembro de PAR, una red por una comunicación no sexista, aseveró que "la igualdad es respetar las diferencias". 
"En la lucha que mantienen las mujeres para no ser golpeadas, ni asesinadas, para ser tenidas en cuenta de una manera equitativa en todos los sentidos, se sostiene el concepto de respeto a la diferencia, de igualdad de trato". 
Para el periodista, "no alcanza con que acompañemos. Los hombres debemos asumir esa lucha como propia. Es una lucha también y fundamentalmente ética. Ni más fácil, ni más difícil. Por ellas. Y por nosotros". 
Y preguntó y se preguntó: "¿Acaso ser violento, el paradigma del macho, no es el mejor indicio de la impotencia? ¿Qué es lo que se defiende? ¿Por qué se le teme tanto a la diferencia?". 
La violencia temprana, la que comienza en los noviazgos es el eje que trajo Mariano Chialva, estudiante de comunicación en la Universidad Nacional de Entre Ríos e impulsor de talleres sobre género en su facultad. 
"Las relaciones desiguales que se dan entre varones y mujeres muchas veces no se identifican. Por ejemplo cuando se le dice a la novia: “Vos con esa pollera no salís, nadie más que yo te puede mirar las piernas”, es violento, y si hay violencia no hay amor", aseguró. 
Darío Bonheur escribió la obra de teatro "Fragmentos de un pianista violento" (Caras y Caretas, Venezuela 330, sábados a las 21), y mientras definía la tercer escena "apareció la violencia de género", reconoció. 
Decidió investigar, y en el proceso, se dio cuenta de que es un tema "instalado en los medios, pero que todavía necesita de la conciencia social, para que cada uno entendamos el rol que cumplimos ante la violencia". 
Comprendió que "la violencia aparece cuando reemplaza a la palabra", y destacó "el sentido del arte, que no sólo entretiene, también ayuda a pensar, reflexionar, e invita a hacerse cargo del rol social". 
Leonardo Hernández tiene 31 años, es abogado y parte de la organización de la Marcha de las Putas, movilización que una vez al año toma las calles e invita a dejar de lado estereotipos sexistas. 
"A partir de involucrarme, me metí en el tema de la violencia de género y estoy comenzando a tomar casos como abogado", compartió. también se reúne con otros varones "para reflexionar sobre este tema que nos afecta a todos como sociedad, para replantearnos nuestra masculinidad y dejar de lado actitudes "del deber ser del macho". 
Desde el mundo empresarial, René Ordóñez, gerente general de Avon en Sudamérica, mostró su interés y conocimiento en la temática a raíz de la campaña "Alza la Voz Contra la Violencia Doméstica", "una iniciativa para crear conciencia, educar y mejorar la prevención y los programas de servicio directo", definió. 
Para el empresario "todas las iniciativas de cooperación de sectores como la salud, la educación, los servicios sociales, la justicia y la política son necesarias para resolver el problema". 
El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas las tres hermanas dominicanas Mirabal, que enfrentaron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En su memoria, se declaró esta fecha como Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, fecha que luego fue oficialmente reconocida por las Naciones Unidas. 

FUENTE: TÉLAM - por Silvina Molina
Infografía: ONG Desafíos y Compromisos - Río Gallegos, Santa Cruz.-

RIO GALLEGOS: HABRÍA ABUSADO A SU SOBRINA DE 14 AÑOS


Un hombre denunció en la Comisaría Primera un supuesto delito de abuso sexual. La víctima sería su hija de 14 años y sindicó como autor al tío de la pequeña, quien fue localizado y fijó domicilio a disposición de la Justicia.



Un nuevo aberrante hecho fue denunciado en el transcurso del jueves, pero se dio a conocer oficialmente ayer. Si bien habría ocurrido en jurisdicción de la Seccional Cuarta, la denuncia se radicó en la Primera. El autor del presunto abuso sería el propio tío de la niña. La causa se encuentra en plena etapa investigativa.

El hecho
Según pudo conocer La Opinión Austral a través de fuentes policiales, un presunto abuso sexual, agravado por ser intrafamiliar, habría ocurrido en una vivienda. Al parecer un hombre de unos 35 años habría abusado de su propia sobrina de 14. 
La niña no le habría manifestado al padre el episodio, por lo que pasó un tiempo importante sin que se supiera lo sucedido. 
Luego, por motivos que serían ajenos a esta situación, la preadolescente fue asistida en el Hospital Regional. En el centro asistencial se le brindó una atención psicológica. Fue así que los profesionales habrían observado algo fuera de lo normal por lo que comenzaron a profundizar más en el análisis.
Fue así que la jovencita contó lo que le habría sucedido por lo que se notificó de manera inmediata a los progenitores que, sin dudarlo, concurrieron a la comisaría que les corresponde por jurisdicción, es decir la Seccional Cuarta, a efectuar la denuncia. Como se informó en varias oportunidades, por una decisión del Superior Tribunal de Justicia, ante sospecha de abuso sexual o violación, se deben dirigir de manera inmediata a radicar la correspondiente denuncia solamente en la Seccional Primera, cita en Avenida Kirchner entre Tucumán y Chile.
Hasta allí se dirigió el padre de la chica quien dialogó con los policías y estos iniciaron los protocolos normales para este tipo de situaciones. Es decir; intervención de forenses y psicólogos y el aviso a la dependencia judicial correspondiente, en este caso el Juzgado Penal número 2, ya que el posible autor es mayor de edad.
Poco después los uniformados lograron localizar al denunciado y lo trasladaron a la seccional donde, según directivas de la magistrada de turno, se lo hizo fijar domicilio quedando a disposición de la sede judicial y recuperando su libertad a las pocas horas.

Recomendaciones

Ante cualquier duda de abuso sexual, recuerde que el tiempo que transcurre entre el hecho y la tarea investigativa es el primer y muchas veces insalvable obstáculo para tratar de probar lo ocurrido. 
En lo posible, si la víctima es un menor, el adulto que lo auxilie debe actuar con prudencia, en forma inmediata, debe tratar de no modificar nada de lo que rodeó el hecho, sea el lugar donde fue abusada la víctima, su vestimenta, etc. 
No higienizarse. Conservar la ropa que llevaba puesta en el mismo estado en que quedara y cualquier otro objeto por insignificante que pueda parecer para corroborar su relato, pues en un gran porcentaje de casos será resistido por su propio grupo de referencia. 
El examen médico debe ser fundamental tanto por las huellas físicas, cuanto por la posibilidad de encontrar elementos como semen, sangre, pelos, que puedan orientar en la investigación. Generalmente existe indecisión en hacer la denuncia pues no suele saberse dónde acudir, es necesario esclarecer que para que el examen sea válido oficialmente debe acudirse a un Centro de Salud Municipal, Provincial o Nacional - no privado- porque son los médicos de estos establecimientos los que actúan como funcionarios públicos, por lo que sus constataciones tienen mayor valor probatorio. Y por sobre todas las cosas no se debe perder tiempo en hacer la denuncia.

FUENTE: LA OPINIÓN AUSTRAL

IZAMIENTO DOMINICAL: SE RECORDÓ EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


El cuadragésimo octavo izamiento dominical contó con la presencia del secretario de Obras Públicas y Urbanismo municipal, Néstor Martínez, el concejal José Adrián Zavaley, Rossana Tottino, Subsecretaria de la Mujer, además de la presencia de representantes de fuerzas armadas y de seguridad con asiento en nuestra ciudad, y la participación de Organizaciones no Gubernamentales y público en general.

En el izamiento se recordó el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, fecha elegida en alusión del brutal asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal en República Dominicana por parte de la dictadura de Trujillo.
Participaron además representantes de las ONG´s “Desafíos y Compromiso” a través de su presidenta Mónica Bersanelli y Zonta Internacional Río Gallegos, e integrantes del Consejo Municipal de la Mujer (CONMUJER).
Precisamente, referentes de este órgano consultivo de la Mujer hicieron propicio el ámbito de encuentro de los vecinos en San Martín y Kirchner, en donde CONMUJER entregó “panfletos informativos sobre prevención de la violencia contra la mujer, lo cual se suma a todas las actividades que realizamos en la semana con pintado de murales alusivos a la lucha contra la violencia de género y la prevención”, resaltó la titular del consejo, Rosa Vázquez.
Por su parte José Luis Minzoni, vicepresidente de CONMUJER valoró la fecha y la figura de las hermanas Mirabal, al tiempo que resaltó las distintas actividades “cine debate, charlas y pintado de murales” que en forma conjunta realizaron con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Subsecretaría de la Mujer y Zonta Internacional.

FUENTE: TIEMPO SUR

domingo, 25 de noviembre de 2012

25 DE NOVIEMBRE: RENOVANDO COMPROMISOS !!!

UN NUEVO AÑO COMPROMETIÉNDONOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y DANDO BATALLA AL PATRIARCADO





ES UN MENSAJE DE LAS Y LOS INTEGRANTES DE:
 ONG DESAFIOS Y COMPROMISOS RÍO GALLEGOS - SANTA CRUZ ARGENTINA

SOBREVIVIR A LA VIOLENCIA DE GÉNERO: LA VIDA DESPUÉS


25 DE NOVIEMBRE: Dia de la eliminación de la violencia contra la mujer En ningún caso fue fácil decir basta. Y cuando pudieron articular esa palabra supieron también que no alcanza con pronunciarla: es necesario sostenerla, buscar y encontrar escucha, protección, redes; una sociedad en acción a través de políticas de Estado que puedan blindar ese primer “basta” a la violencia de género hasta convertirlo en un verdadero “nunca más”. Tres mujeres que sobrevivieron a la violencia hablan de la vulnerabilidad que vivieron después de la denuncia, del miedo a morir pero, sobre todo, de las ganas de vivir.
    




Corina Fernández decidió mudarse. No podía volver al PH de donde se escapó cuando las paredes de su casa se volvieron una cárcel. Tampoco podía quedarse en lo de su madre, sin cuarto propio. Necesitaba luz. Ese rayito que atraviesa la ventana nueva y le trae una referencia del horizonte, la línea sobre la que puede dibujar lo que vendrá. Contó con más deseo que dinero para mudarse, pero ni el minimalismo forzado por la necesidad de empezar de nuevo (sin siquiera un tenedor de su vieja vida) consigue alguna mueca distinta de esa sonrisa que tan bien enmarca su pelo largo y abundante. El pelo es la parte de su cuerpo que más quiere; la que más le dolía cuando la amenazaban con tajearle todo, todo, hasta su color cobrizo.

El 2 de agosto del 2010 su ex pareja Javier Weber intento matarla en la puerta de la escuela Manuela Pedraza, de Palermo, donde ella iba a dejar a las hijas de ambos. El estaba disfrazado y le gatilló: “Te dije que te iba a matar, hija de puta”. El fallo, del 8 de agosto de este año, del Tribunal Oral Criminal

Nº 9 de la ciudad de Buenos Aires, lo condenó a 21 años de prisión y, por primera vez, caratuló la causa de tentativa de femicidio. Otros aspectos importantes de la sentencia es que nombra explícitamente la violencia de género y que descarta la emoción violenta como atenuante. El fiscal general de la ciudad de Buenos Aires, Julio Castro, remarcó en su alegato la importancia de que la causa “trascienda el marco jurisdiccional”, para evitar que otras mujeres víctimas de violencia de género queden tan desprotegidas como Corina Fernández, y solicitó que la sentencia sea enviada al Ministerio de Justicia para que “establezca políticas públicas”.

Después de la Justicia, la vida sigue. Corina ahora trabaja en la Dirección de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y busca más trabajo. Para resistir. Y para poder criar a sus dos hijas tan adolescentes como pendientes de sus celulares. Una meta que no es fácil después de ser testigos de la violencia y de casi perder a su mamá. Pero ella se aferra a la vida cotidiana, a la nueva planta, a la gran ventana, para creer que con todos los vaivenes del desamparo y del trauma, ella va a poder salir y sacar a sus hijas adelante.

Claudia tiene 47 años, 8 hijos, 6 nietos y todavía recuerda que su ex pareja llegó a violarla una semana después de su última cesárea. Se describe a sí misma como una mujer golpeada durante dieciocho años y se anhela con un refugio, un comedor nocturno para niños y un taller de manualidades para tener trabajo. Ella vive en Las Varillas, Córdoba. A los 19 años, ya estaba embarazada de seis meses y ya conocía la vulnerabilidad de lo que no siempre es dulce espera. “Me agarró de los pelos, me tiró al suelo y me pateó cuanto quiso”, recuerda, como si el dolor no se quisiera borrar para que no queden impunes las huellas. Su primer esposo la abandonó con cinco hijos. “Hasta que luego de un año vino un señor, mal llamado señor, una bestia, a ofrecerme un mundo color de rosas para criarme a mis hijos”, recuerda. “Al principio me traía regalos, me tenía como una reina, hasta que un día se convirtió en el infierno. No podía alzar a mis hijos a upa. Tenía que ir a las reuniones del colegio con la cabeza gacha sin mirar ni saludar, escuchaba mis conversaciones telefónicas. Llegó a violarme, golpearme con una cadena, quebrarme tres costillas, torcerme el cuello”, describe como si el horror no llegara a un punto final. “También le di hijos porque, como muchas, pensaba que iba a cambiar por los hijos”, rememora.

La vida de Claudia resalta la falta de refugios. Ella denunciaba, pero no tenía adónde irse con sus hijos.

–¿Quién te da techo y comida? 

 Y se entusiasma: “Por eso mi lucha es abrir una casa refugio”.
Para que nunca más una mujer tenga que mantener la boca cerrada.
–Si llegaba a saludar, reírme o hablar con alguien seguro era una paliza –describe.

Delia Silva tiene 58 años, tres hijas mujeres y un orgullo: estar cursando el secundario. Es soltera, pero sabe lo que es estar cazada y no casada durante veintidós años. Ella trabajaba en el hipódromo de San Isidro y él tenía todo lo que podía tener: era abogado, seductor y buen mozo. Al mes ella se sentía enamorada y creía que los celos de él y sus exigencias para que no se arreglara eran parte de su amor. “Nosotras nos criamos con la Cenicienta y Corín Tellado por eso no nos damos cuenta de que los celos no son normales”, diferencia ahora. Antes todo parecía parte de una relación sentimental. “No me daba cuenta de los indicios hasta que una Navidad me golpeó”, se remonta Delia. Ella ya es otra. Es una mujer que puede hablar en pasado, gracias a los grupos de la psicóloga Lucía Heredia en Tigre y a su propia valentía. Pero también reconoce las secuelas de cada día.

–Yo tengo mucha suerte de no haber muerto: tuve muchos golpes en la cabeza y en el cuerpo –dispara una de las mujeres que se podrían contabilizar como femicidios, pero están aquí para recordarnos la ayuda que necesitan las que están vivas.

Corina también sobrevivió. Por eso, tiene que hablarles a las que todavía pueden y necesitan ayuda para que la violencia quede atrás y la vida siga para adelante. “Yo tenía mucha necesidad de trabajar y empezar una vida nueva. Por eso, cuando me llamaron de la Dirección de la Mujer para trabajar en el área de violencia entendí que el camino era por ahí. Mi testimonio sirve para que las mujeres se animen. Me ofrecieron otros empleos de secretaria bilingüe que son de más plata, pero quiero ayudar. Por algo me salvé. Y si me salvé para ayudar a otras mujeres bienvenido sea. Hoy tengo que devolverle a la vida estar viva. No quiero trabajar desde el lugar de víctima, sino de par. Se están armando grupos, estamos recorriendo las villas, rescatando mujeres. La idea es tratar de prevenir, captar y ayudar. También quiero armar una ONG para incentivar la prevención. No hace falta llegar a las balas. Cuando una mujer es violentada no queda nada de vos, pero yo quiero decir que hay una vida. Estar de puertas adentro con un violento no es vida. Estás pensando cada paso que das, cada palabra”, relata.

¿En qué creés que podés ayudar a otras mujeres?

–No desde la víctima, sino del empoderamiento de la mujer. La víctima ya fue, ya pasó. Gracias a Dios que estoy viva. Pero hoy quiero dar el mensaje de que se animen a denunciar, que no hay nada peor que estar ahí adentro. Todo el mundo me dice que soy un estandarte porque estoy viva y desde ese rol trataré de hacer lo mejor que pueda.

Muchas veces se acusa a las mujeres de aceptar la violencia y de no animarse a hacer la denuncia. Pero ahora hay mujeres muertas después de separarse y denunciar...

–Las leyes están hechas, pero no hay una red social que lo sustente. Yo creo que hay que trabajar en el día después de la denuncia. El día que yo lo denuncié me sentí liberada y creí que estaba más protegida, pero me di cuenta de que estaba más desprotegida que nunca. De puertas adentro, mal que mal, sabés cómo manejarte. Pero cuando lo denunciás las cartas están jugadas sobre la mesa y la otra persona sabe que está todo mal porque lo denunciaste y se brota. El maltratador tiene el poder sobre vos, cuando perdió el poder empieza a querer mostrarte todo el poder que tiene, como cuando a mí me decía: “Vos no estás muerta porque yo no quiero, si estás viva es porque se me canta”. De hecho, intentó matarme.

¿Qué les pasa a las mujeres de clase media?

Yo me pude ir porque trabajaba y tenía una red social: la casa de mi mamá. Pero cualquier mujer violentada sabe que si hay un cartel que dice “no estás sola” ese cartel está dirigido a vos. El tema es animarse. Es horrible. Pasás mucha vergüenza. Yo la pasé. Pero la volvería a pasar mil veces. Porque cualquier cosa es mejor a estar en ese lugar.

¿Cuántos años viviste violencia y cómo te animaste a denunciarlo?

–Yo estuve en pareja catorce años y los últimos cinco años fueron los peores. Cada vez era peor. Empezó con que yo lo engañaba. Todo hombre era sospechoso. Hasta que un día quería abrir la casilla de correo de mi trabajo y no se lo permití porque sabía que me podía hacer echar, y me estuvo pegando desde la una del mediodía hasta las once de la noche. En realidad, eso fue otra tentativa de homicidio. Estuvo mal caratulado. Me tiraba cuchillos como si yo fuera un tiro al blanco. Me pegó con el palo de la aspiradora. Me sacó las llaves de la casa y me sacó el celular y me llevó al fondo de la casa para que no se escucharan los golpes. Tuve un Dios aparte porque había una amiga que sabía que las cosas estaban mal y cuando vio que no estaba en el trabajo y que no atendía el teléfono de la casa ni el celular se le prendió la lamparita de llamar a la policía. Mi amiga me decía “vos vas a salir de acá muerta”. Esto fue en el 2008 y me baleó un año después. La policía casi tira la puerta abajo. Ahí yo salí e hice las denuncias por lesiones, amenaza de muerte (él amenazaba con matarse, matarme a mí y matar a las chicas) y lo que ellos llaman violencia doméstica, que en este caso tendría que ser caratulado tentativa de homicidio. Esa noche no me quisieron entregar a mis hijas. Pero al otro día estaba en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y me dieron la exclusión del hogar y prohibición de acercamiento. Pero como él me pegó tanto y yo sabía que él podía entrar por el techo me fui de esa casa con mis hijas a lo de mi madre y nunca más volví a esa casa. Entiendo que no todo el mundo tiene esa posibilidad. La decisión de denunciar no es fácil. ¿Sabés las veces que estaba por ir a la OVD y no iba? Lleva un tiempo animarse. Pero es importante saber que tenés esa posibilidad. Y no a todo el mundo le tiene que ir tan mal como a mí, sino que el sistema debe ser eficiente.

¿Qué pasó después?

Yo le hice una denuncia por semana, en total 80 denuncias, hasta que me vino a balear. Aparecía y rompía la prohibición de acercamiento y me amenazaba de muerte. Si alguien rompe la prohibición de acercamiento hay que meterlo preso, porque si no se genera más impunidad. El estaba cada vez más agrandado. Yo me la pasaba llamando al 911 y cuando llegaba ya se había ido, ya me había amenazado y asustado. Pero lo que hizo fue dejar testigos en todos lados. Había mamás del colegio que pensaban que me estaban asaltando.

¿Cómo te baleó en la puerta del colegio de tus hijas?

–En las vacaciones de invierno me fui a lo de una amiga porque en lo de mi mamá no había lugar para estar con las nenas todas juntas todo el tiempo y durante quince días no me encontró y enloqueció. El primer día de clases, cuando llevé a las nenas, se apareció, a las 8 de la mañana, y me baleó. Me salvé de milagro. Apoyó el revólver, la bala no tomó velocidad, la costilla la desvió. Una cosa de Dios. Un milagro, dicho por los médicos del Hospital Fernández. Ni ellos se explicaban cómo estoy viva con tres balazos. Pero mucho tiene que ver con la fortaleza. Yo sabía que no merecía morir y que la había pasado bastante mal como para terminar así y que él se saliera con la suya. Yo tiendo a ser valiente, porque cuando viviste bajo violencia estás entrenadísima en situaciones de tensión. Antes de desmayarme dije quién me había baleado y dónde lo iban a encontrar. Y en el juicio me banqué una semana teniéndolo enfrente.

¿Qué cambiarías de las leyes?

–No sirve la exclusión del hogar porque te lo sacan de la casa y te lo dejan en la esquina. Vos no podés estar presa en tu casa. Tenés que trabajar y llevar a tus hijas al colegio, y estas personas se creen Dios y si las leyes no los paran se sienten cada vez más poderosos con una pobre mujer, porque con otras cosas son cagones.

¿Estas conforme con la Justicia?

–Sí, le dieron 21 años cuando en el caso de Wanda Taddei –por haberla matado– le dieron 18. Pero lo que hay que entender es que yo no estoy muerta porque hay un Dios que me salvó, porque él hizo todo para que yo esté muerta. No me pegó en el brazo o en la pierna para asustarme. Me disparó al corazón. Que no le haya salido bien es otro tema. Pero él vino a matarme. El deja escrito en una carta. Eso fue lo que peor me hizo del juicio. Mi abogada, Marta Nerselles, me cuidó un montón y sabía que en el juicio me iba a enterar de un montón de cosas. No sólo me di cuenta de que tengo un enemigo acérrimo en la vida. Cuando leían una carta que escribió antes de salir a dispararme, después de dos años de no escucharlo, fue como volver a sentir lo que yo vivía a diario. El decía en la carta: “Vas a gemir de dolor y te voy a partir el pecho a balazos”. Es tan terrible cuando tenés alguien que te violenta psicológicamente. ¿Qué puede ser peor que eso? ¿Cómo estás cuando escuchás todo el día eso?

Antes del juicio vos recibías amenazas. ¿Continuaron después de la sentencia?

–Antes del juicio era hostigamiento. Me hizo echar del trabajo porque era capaz de hacer cincuenta llamados en una hora. Te enfermaba de verdad. Después no recibí amenazas, pero sí llamó y dejó mensajes en el contestador.

El fallo de tu caso se caratuló como histórico. ¿Creés que es un antes y un después?

–Espero que si y que todo lo que yo tuve que vivir sirva para que otras mujeres no tengan que pasar por esto. Acá el problema es la impunidad. Los denunciás y no pasa nada. Rompen la orden de no acercamiento y no pasa nada. Ahora se están comiendo 21 años de cárcel, pero está enloquecido por venir a matarme porque yo estoy vivita y coleando.

¿Cuál es tu mensaje para las mujeres que puedan estar pasando situaciones similares?

–Mi mensaje es que todo vale la pena: vale la pena denunciar. No importa qué difícil sea el camino, pero al menos es un camino que una construye y lo más importante es recuperar lo que una es. Solamente las mujeres que padecieron esto saben qué es vivir constantemente con el miedo. No hay que dejar que te aíslen ni decir que no lo hacemos por los chicos. Los chicos sufren más si hay violencia. Cuando a mi nena más chiquita él le decía “gorda” si yo me metía a defenderla terminaba bañada en Coca-Cola y con un plato de fideos en la cabeza. Una no puede vivir así. No se puede pensar “¿qué va a pasar hoy?” Estás muerta en vida. Por eso, mi consejo es pedir ayuda –a mí me salvó una amiga– y volver a recuperar la dignidad.

Delia pagó cara su supervivencia. “Yo hipotequé mi casa para que él hiciera un negocio y la perdí”, se lamenta. La dependencia económica era una de las trabas para no destrabar la relación. “Siempre tuve temor a estar sola”, cuenta. También que hubo un engaño: “Pusimos un negocio que duró tres meses. El salía con una de las empleadas y yo tengo una reacción con la chica. El me golpea, yo lo golpeo y la golpeo a la chica, era como una cadena”, revela. Ahora también puede desatar esa cadena en donde el poder y la vulnerabilidad no tenían el mismo peso: “A veces las mujeres nos equivocamos. Una no debe insultar a otra mujer. No es ella la responsable. El era responsable. Me hubiera dejado antes de estar con otra persona. Nunca más volvería a insultar a una mujer. Me he vuelto un poco feminista, creo que las mujeres debemos protegernos más”, rescata.

Pero llegar hasta acá, hasta hoy, no fue fácil. Ella era víctima de una violencia que no sabía describir como de género. El la quería internar. Ella estaba bastante medicada. Y atada. Hace poco pudo separarse y lanzarse a la aventura de poder pagar un alquiler. “Yo soy artesana. Me cuesta bastante enfrentar la vida”, dice. También queda claro que las leyes son insuficientes. “Pudimos hacer que se fuera él porque siempre me tenía que ir yo. Pudimos sacarle la llave. No hice una medida perimetral porque vive cerca. Sigue viendo a mi hija menor y también la insulta o la denigra”, desarma la idea de final feliz o de –simplemente– un final. La violencia es una saga. Pero también con pequeñas victorias. “A los 58 años me volví a teñir y a pintarme y, por sobre todo, retomé mis estudios secundarios. Se puede salir, pero el daño deja secuelas y una tiene que ser muy fuerte para volver a ser la persona que era”, se alegra.

FUENTE. PÁGINA 12 - POR LUCIANA PEKER