martes, 7 de mayo de 2013

EL CÁNCER GINECOLÓGICO GENERA TRASTORNOS SEXUALES PORQUE IMPACTA EN LA IDENTIDAD FEMENINA


“Las mujeres que padecen un cáncer ginecológico, tanto de mama como de ovario o útero, sienten una alteración en todos los aspectos de su vida pero sobre todo en su identidad femenina, generando distintos trastornos sexuales, porque son cánceres que se localizan en las partes del cuerpo que las definen como mujer.


Hay un alto impacto del cáncer ginecológico en las mujeres que lo padecen, que además de alterar su vida social, familiar y laboral, provoca especialmente disfunciones sexuales”, aseguró a Télam la psicooncóloga Elsa Diggs, coordinadora del área terapéutica del Movimiento de Ayuda Cáncer de Mama (Macma).
La especialista precisó que el cáncer ginecológico que provoca mayores trastornos es el de mama, porque “se da una situación muy especial que no se da en otras localizaciones y es que el órgano afectado está lleno de simbolismos, sexual y erótico y hace a la identidad corporal, a la identidad femenina, a la maternidad, a todo una carga simbólica muy importante sobre el órgano afectado”.
Diggs puntualizó que “se producen mucho más las disfunciones sexuales con las localizaciones tumorales en mama que en ovarios o cuello de útero, porque en mama se disparan más los esquemas psicológicos, es decir las motivaciones y están afectadas por lo importante que es la mama en la mujer”.

Cuando una mujer recibe el diagnóstico de que tiene cáncer de mama “sufre un gran desequilibrio, es el shock traumático, que comienza afectando el contacto con el otro, la búsqueda del placer, la ternura, todo eso que hace a la sexualidad, no al sexo”, dijo Diggs.
Aseguró que “desde el primer momento la mujer se retrae, se siente distinta, empieza a sentir que su cuerpo ya no sirve aunque no haya tenido aún ningún tratamiento, que su cuerpo ya no atrae, que está vacía aunque no haya cambiado nada”.
“Ese es el impacto inicial -continuó- y después cuando empieza los tratamientos se intensifica ese sentimiento; el tratamiento afecta desde lo físico por el cansancio, la anemia, el dolor, que se da en general en los tratamientos oncológicos, y después en la medida que avanzan los tratamientos hay otro tipo de trastornos sexuales”.
La especialista destacó que “en principio se retrae la lívido, la energía sexual puesta en el cuerpo desaparece, y si bien esto pasa con cualquier cáncer, en el de mama aún más; quizá en otros no se nota tanto, pero en éste sí porque afecta necesariamente la relación, a todo lo vincular”.
Una de las sensaciones que tiene la mujer es que su pareja la rechaza, más allá de si es o no rechazada, y es ahí “donde el rol de la pareja es fundamental, independientemente de la edad, aunque es un factor a tomar en cuenta, porque es diferente cuando una mujer ya formó su familia que cuando aún no la formó”, señaló.
“Pero -continuó- la pareja es quien va a generar otro tipo de sensaciones sexuales, el aproximamiento, y a orientar las decisiones”.
En este marco, expresó que la mujer tiene que realizar todo un trabajo para aceptar su nuevo cuerpo, esta nueva realidad, y que en relación a toda la actividad sexual “hay que readaptarse, hay que rehacer y aceptar esa realidad para crear algo nuevo e inclusive modificar las conductas que uno tiene, posturales, de caricias y buscar nuevas, inventar, indagar”.
“La mujer, más allá de tener un tumor, puede seguir disfrutando, el tumor no es el causante de la disfunción sexual, a veces son los tratamientos y la disposición emocional, pero no es el tumor sino todo lo que se construye alrededor de eso”, enfatizó.
Asimismo, Diggs marcó distintas dificultades que existen a la hora de detectar un cáncer de mama y lamentó la falta de prevención por parte de la mujer, “de una prevención que empieza en casa, con el tacto; otra dificultad es la falta de información y el temor ante la simple sospecha”.
“El miedo lleva muchas veces a negar la posibilidad de tener un tumor, por eso es importante concientizar sobre la prevención y la detección temprana del cáncer de mama”, dijo Diggs, quien coordina grupos de ayuda destinados a mujeres con cáncer ginecológico.
En este sentido, precisó que Macma es una organización de ayuda, constituida por mujeres que padecieron cáncer de mama acompañadas por un equipo de profesionales de la salud, que se dedica a orientar y contener a personas con diagnóstico de cáncer ginecológico, y a realizar tareas de concientización.

FUENTE: LA OTRA VOZ DIGITAL 

LAS LESIONES DE LA MUERTE QUE YA SE HAN INSCRIPTO, ¿ VERDAD'


ITALIA




La política de género, entonces, como en el momento del divorcio o el aborto, pero ya no sólo en los fenómenos derivados de la ausencia de los derechos de género, sino en las causas. El hombre se pone en duda, no debe proporcionar beneficios, debe pensar en su propio "yo", la cultura de su clase.


Algo ocurre. Por último, me sorprende incluso a mí mismo. En la Primera República, cuando no había Internet, las mujeres elegidas para representar al país estaban reservados, pero por teléfono, lo mismo en cuanto a los insultos sexistas y sexuales que recibe hoy Laura Boldrini . Los dejó, los locos, incluso grabado en los contestadores automáticos. También han recibido Iotti, Anselmi, Bonino . Pero no denunciamos, y no sólo porque nos sentimos tontos ver las víctimas y no perder el tiempo en cosas que no sean el "coño hermoso" nos susurró otro demente (pero muchos son!) En la calle, pero por algo esto en mente, bloqueado. Recuerdo que yo quería escuchar a un amigo abogado (porque no sé a qué casos: era la época del terrorismo) registros, pero ella se negó con una molestia que ahora parece fuera de lugar.

La política de género, entonces, como en el momento del divorcio o el aborto, pero ya no sólo en los fenómenos derivados de la ausencia de los derechos de género, sino en las causas . El hombre se pone en duda, no debe proporcionar beneficios, debe pensar en su propio "yo", la cultura de su clase. Presidente de la Cámara no es el único : Tres ministros piensan en el grupo de trabajo estratégico y lanzó un llamamiento a la Estados Generales sobre la violencia contra las mujeres (que ya se haya registrado, ¿verdad? www.feriteamorte.it ) el día en que murieron otras tres mujeres. Emma Bonino ha ofrecido su contribución "si va a servir", tal vez no todos piensan que los gobiernos y las instituciones son cálidas, a continuación, "Maiora premunt" y dejar de lado. Es necesario que le damos todo el apoyo y la solidaridad con unidad y valor, incluso si mañana tenemos que comprometernos a guardar los despidos que pertenece a todos.

Agregar un comentario a una cosa vieja recientemente retirado del mercado. En la República de ayer Stefano Rodotà recordar, por la forma en que él, mi broma salvó. Hace años, tomó la palabra Adele Faccio (el gran exponente radical que recuerdo como una de las mejores personas que he conocido en la casa), un diputado de la izquierda se marchó murmurando "es tan malo que me siento mal, incluso a escuchar a él." Yo estaba cerca de gastar de más y exclamé: ". Imaginar lo felices que somos cuando nos fijamos en las mujeres Sanguineti" Incluso en los primeros machos República estaban tendidos en Transatlantic hacer comentarios sobre las piernas del co .....

FUENTE: IL PAESE DELLE DONNE , POR  GIANCARLA  CODRIGNANI-  imagen: Scarlett Fumasoni, Suzie 2012 www.feriteamorte.it

REFORMA FISCAL PARA MUJERES A CARGO DE HOGARES PAGUEN MENOS IMPUESTOS





Lucía Pérez Fragoso, doctorante en Economía por la UNAM y asesora de la organización civil Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia |

Una forma de aminorar la carga de las mujeres que mantienen económicamente su hogar es promover una reforma fiscal que obligue al Estado a no gravar más productos con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), sostuvo la economista feminista Lucía Pérez Fragoso.

La doctorante en Economía por la UNAM y asesora de la organización civil Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, dijo que es necesaria una reforma fiscal con perspectiva de género.

Se espera que en septiembre, cuando reanuden sesiones la Cámara de Diputados y el Senado, el Ejecutivo federal presente su propuesta de reforma fiscal por lo que las promotoras de la economía feminista, como Pérez Fragoso, elaboraron una propuesta con enfoque de género.

Organizaciones no gubernamentales, académicas y activistas se reunieron con el Consejo Rector del Pacto por México el pasado 24 de abril en esta capital, a fin de dar a conocer sus demandas.

En el Pacto por México, acuerdo firmado por el Ejecutivo y los partidos políticos, se planteó un “Acuerdo para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad”, dentro de la cual se tiene contemplado eficientar la recaudación de impuestos y por tanto llevar al Congreso una reforma fiscal.

El compromiso 69 del Pacto por México dice que en materia de “Eficiencia recaudatoria” se mejorará y simplificará el cobro de los impuestos, se incrementará la base de contribuyentes y se combatirá la elusión y la evasión fiscal.

Para ello, Pérez Fragoso señaló que en México se debe analizar la desigualdad en la distribución de los ingresos como la que persiste entre mujeres y hombres, y así promover políticas fiscales activas, es decir, políticas encaminadas a transformar esta realidad.

Una de las problemáticas más fuertes que tiene México en relación con los impuestos –indicó la experta– es su baja capacidad recaudatoria, tanto de impuestos directos (IETU e ISR), como indirectos (los que gravan las transacciones compra-venta, es decir el IVA).

La especialista señaló que los impuestos indirectos pueden trasladar el costo de un producto o servicio a la persona última que hace la transacción, es decir el consumidor final.

Con este argumento Pérez Fragoso explicó que es importante estudiar la equidad tributaria, es decir, analizar cuánto paga de impuestos directos e indirectos cada grupo de la población.

“Los países más desarrollados dependen de los impuestos directos que son los que gravan más a los que más tienen, mientras que los países en vías de desarrollo dependen de los impuestos indirectos, es decir del IVA”. 

México depende de la recaudación del IVA, un impuesto que a decir de la economista es “regresivo” porque en términos relativos significa que quienes pagan más son las personas que tienen menos ingresos.

No es nuevo que las mujeres sean las más pobres. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), para 2010 por cada 100 hombres en condiciones de pobreza urbana hay 107.2 mujeres.

Además ese año existían 11.7 millones de personas en pobreza extrema y la diferencia de ingresos entre el nivel más rico y el más pobre es poco más de 25 veces.

De acuerdo con los estudios de Pérez Fragoso, los hogares en los que las mujeres son las proveedoras aportan una gran parte de sus ingresos a los impuestos, y si tienen hijas o hijos la situación se agrava porque pagan más impuestos.

Con base la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, la experta afirmó que desde 2006 el 25 por ciento de los hogares tenían a una mujer como principal proveedora y no cuentan con otra persona que apoye con un ingreso secundario.

Así por ejemplo, gravar con IVA medicinas y alimentos sería muy problemático para las mujeres porque si bien todos los hogares hacen uso de estos productos básicos, ellas tienen el rol de cuidadoras y gastarían más a la hora adquirir estos productos a sus hogares.

La propuesta concreta de las mujeres es que en el Pacto por México se incluya que en la política fiscal no se promueva la dependencia de impuestos indirectos como el IVA, ya que afecta a las mexicanas, y por tanto depender más de los impuestos directos (IETU e ISR).

FUENTE. CIMAC - Por: Anayeli García Martínez

JUSTICIA, DEMOCRACIA E IGUALDAD DE GÉNERO


Desde hace algunas semanas la discusión para la mejora del sistema de administración de justicia ocupa un lugar central en las agendas mediática y política. La integración del Consejo de la Magistratura y del Poder Judicial, así como la  la rendición de cuentas y el monitoreo del funcionamiento del mismo son los principales temas que se abordan en los proyectos presentados.

Buenos Aires - Mejorar el funcionamiento de nuestro sistema democrático y de la justicia para asegurar que la promesa de igualdad en el ejercicio efectivo de los derechos sea una realidad, es una aspiración que compartimos y que guía nuestro trabajo cotidiano.

Profundizar la democracia implica, entre otras cosas, mejorar las condiciones en que se da el debate público, donde los argumentos de unas y otros puedan ser oídos en su mejor luz, es decir, habiendo considerado la mejor interpretación posible de su contenido y alcances. Mejorar el debate público implica, también, procurar enriquecer las posturas recíprocas en un ejercicio de diálogo profundo y respetuoso.

Es auspicioso que la sociedad haya comenzado a interesarse por el sistema de administración de justicia, guardián de nuestros derechos y garantías. Es auspicioso que se impulsen discusiones de las medidas que deben tomarse para mejorar su funcionamiento. La preocupación, sin embargo, es por la forma apresurada en que se ha dado este debate, que no parece la más adecuada para discutir reformas estructurales que deben regir la vida democrática e institucional de los próximos años. Esto nos lleva a pensar en el proceso de sanción de las leyes en general, que debiera estar precedido y acompañado por un proceso de discusión pública tal que pueda, por un lado, mejorar la calidad de las leyes; y por otro lado, dotar al sistema democrático de una mayor institucionalidad y participación.

Los seis proyectos de ley presentados al Congreso por el Poder Ejecutivo Nacional en el mes de abril para democratizar la justicia señalan entre sus objetivos varios que hemos propuesto desde hace años. Las discusiones acaloradas que los acompañaron, sin embargo, no aprovecharon la oportunidad de dotar a estos proyectos de las mejoras que los hubieran ayudado en el logro de esas metas, con el consenso social indispensable para promover su cumplimiento más allá de las diferencias partidarias.

Entre varios temas importantes, los siguientes son abordados por las iniciativas en cuestión:

Rendición de cuentas y monitoreo de la actuación del Poder Judicial. Desde que iniciamos nuestro Observatorio de Sentencias Judiciales hemos notado las dificultades en el acceso a la información de las sentencias, como una nota distintiva no solo de la justicia Argentina sino en toda la región. En nuestro país, hay una práctica dispar de diversos tribunales en la forma y difusión de sus sentencias. Este tema es abordado por una de las iniciativas del Poder Ejecutivo aunque deja algunos puntos centrales sin considerar: (i) sólo propone la publicación de las sentencias de Cámaras de Apelaciones y de la Corte Suprema, pero no de tribunales de primera instancia, cuando son éstas la mayoría de las decisiones, ni aún cuando sean éstas las sentencias definitivas; (ii) no aclara cuál será el mecanismo para preservar la identidad de las personas involucradas, precisando en qué circunstancias sus nombres quedarán reservados, ni aborda la idea de generar un sistema único para la identificación de los casos; y (iii) no identifica el problema de la clasificación de las sentencias, que oscurece algunos temas (típicamente los problemas de género) debajo de otras clasificaciones de derecho “neutrales”. No todos estos aspectos deben ser abordados por una norma de la jerarquía de una ley del Congreso Nacional, sin duda, pero son aspectos que están ausentes de las consideraciones que se hacen al momento de argumentar a favor de la publicidad de las sentencias, objetivo que sin duda compartimos, y que debería encontrarse en el marco de un objetivo más amplio que es el acceso a la información pública en todos los ámbitos del Estado.

Integración del Poder Judicial. La reforma del sistema de ingreso del personal al Poder Judicial de la Nación y el Ministerio Público de la Nación busca introducir principios de igualdad y no discriminación para la contratación tanto de cargos para empleados, personal de maestranza y oficios, como cargos letrados. El objetivo es garantizar el ingreso igualitario nutriendo el sistema de administración de justicia de “hombres y  mujeres pertenecientes a todos los sectores de la sociedad” a fin de “dotarlo de una adecuada pluralidad e independencia ideológico-política”. La participación plural e igualitaria de distintas personas de nuestra sociedad en todos los ámbitos públicos y sociales (en todos los poderes del estado, en ámbitos educativos, en espacios sindicales y profesionales) siempre fue una de las metas del feminismo. Desde ese punto de vista, la iniciativa es importante. Sin embargo, más allá de esa afirmación genérica no hay otras referencias a la importancia de asegurar una participación sustantiva de mujeres en los distintos espacios de la justicia. Si bien se establece un cupo de 4% para la contratación de personas con discapacidad, no hay medidas efectivas para monitorear y favorecer la contratación de mujeres. Estas medidas no sólo podrían ser cupos estrictos, sino que también podrían incluir otros mecanismos como el requisito de diversidad de género en los cuerpos colegiados; mecanismos de monitoreo de la cantidad de mujeres en el ingreso, permanencia y ascenso dentro de las estructuras del Poder Judicial y Ministerio Público los cargos administrativos y profesionales; revisión de los mecanismos de selección y contratación para establecer los efectos que puedan tener sobre las posibilidades efectivas de mujeres y varones. Hemos afirmado varias veces que la presencia de mujeres en espacios de decisión no garantiza por sí misma la inclusión de una perspectiva de género ni una preocupación particular por los derechos humanos de las mujeres. Tanto varones como mujeres en la Justicia deben trabajar por la garantía de los derechos de las mujeres y para eso deben existir mecanismos de monitoreo y control institucional y ciudadano. Pero también hemos afirmado que la presencia de mujeres en espacios de decisión es un requisito de legitimidad democrática y desde ese punto de vista, se trata de una consideración que debería haber estado más presente.

Integración del Consejo de la Magistratura. La selección de integrantes del Consejo de la Magistratura a través del voto popular se fundamenta, de acuerdo con la iniciativa del Poder Ejecutivo, en la importancia de que sus miembros “expresen más fielmente la voluntad popular, fuente de toda soberanía y legitimidad democrática”, junto con la morigeración de las exigencias para ser elegido para integrante de ese cuerpo que ya no requiere el título de abogada o abogado. Además de las consideraciones que han hecho otras organizaciones y especialistas en relación con la constitucionalidad de esta reforma, llamamos la atención sobre los efectos que esto puede tener en un contexto de una sociedad marcadamente discriminatoria y tolerante de diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres. El Consejo de la Magistratura también debe ser objeto de monitoreo y fiscalización por parte de la ciudadanía y de la sociedad civil organizada y para eso promovemos los avances en materia de transparencia y acceso a la información.

El acceso a la justicia. Democratizar el Poder Judicial y el sistema de administración de justicia debe estar en el marco de una agenda más amplia de promover el acceso a la justicia, en particular para los sectores y grupos en mayores condiciones de vulnerabilidad. Hemos documentado los obstáculos materiales y subjetivos que afectan en forma adversa el acceso a la justicia y su impacto particular en las mujeres: la distancia de los tribunales y sus horarios acotados de atención que son incompatibles con las responsabilidades laborales y familiares de la ciudadanía; los espacios disponibles y las dificultades de lograr privacidad para la atención de ciertas problemáticas; los costos económicos de la contratación de abogadas/os  y la poca disponibilidad de patrocinio jurídico gratuito; el excesivo formalismo y ritualismo de los procesos legales; el lenguaje técnico excesivamente complejo y difícil de comprender para la ciudadanía, que no hace más que reforzar la desconfianza en el Poder Judicial; la desvinculación entre el sistema de administración de justicia y las políticas públicas que deberían favorecer la adecuada atención de las controversias que se plantean; el desconocimiento de derechos por parte de mujeres y varones, así como de los mecanismos existentes para impulsar distintas formas de reparación de los derechos violados; los tiempos del Poder Judicial en la resolución de los conflictos que se plantean, aumentando también los costos económicos y emocionales involucrados. Los obstáculos para el acceso a la justicia son muchos y variados, y no se advierten en estas iniciativas herramientas que tiendan a la superación de los problemas que se han idenficado en una gran variedad de investigaciones empíricas. Por el contrario, la restricción para obtener medidas cautelares a los casos en que ciertos derechos se encuentran en juego y la incorporación de nuevas instancias a través de las Cámaras de Casación, profundizan algunos de los obstáculos señalados al reducir los mecanismos para la tutela judicial efectiva y alargar los tiempos de los procesos.

Celebramos las iniciativas para traer al debate público la necesidad de mejorar el sistema de administración de justicia, acercarlo a las mujeres y varones cuyos derechos se deben velar y proteger. Promovemos un debate público informado, sustantivo y respetuoso. Sin duda, hay mucho más que se debe hacer en esa dirección.

 FUENTE:  ELA 

¿ CÓMO NOS HACEMOS CARGO DE LA MATER- PATERNIDAD?





El Observatorio de la Maternidad acaba de publicar el artículo Hijos más tarde y en vínculos consensuales: Los principales cambios del perfil demográfico de la maternidad y la paternidad, en el que Carina Lupica da cuenta de las transformaciones de las estructuras sociales de Argentina y cómo impactan en el ejercicio de la mater-paternidad. Reproducimos el inicio del mismo y la posibilidad de descargarlo completo. 
COMUNICAR IGUALDAD- Las estructuras familiares en la Argentina están inmersas en un profundo proceso de cambio. La cohabitación, la fecundidad no matrimonial, las familias ensambladas y la monoparentalidad constituyen vías cada vez más frecuentes de formación de familias y, por ende, requieren un ahondamiento sobre sus determinantes y repercusiones, así como el diseño de políticas orientadas a paliar la inequidad social vinculada a la estructura familiar.
Sin dudas, estas modificaciones afectan la experiencia de la paternidad y la maternidad, que en la Argentina, a su vez, está signada por la desigualdad social entre mujeres y varones con diferentes niveles socioeconómicos y educativos. Con el objetivo de interpretar el contexto familiar en el que nacen y crecen ahora niños y niñas, se pretende dar respuesta a estos interrogantes clave: ¿se ha modificado la edad de la maternidad y la paternidad en los últimos años?, ¿cómo ha cambiado la situación conyugal de mujeres y varones en la etapa adulta?, ¿influye la llegada de los hijos en la formalización de vínculos conyugales?, ¿en qué medida el nivel educativo de las mujeres y de los hombres afecta los comportamientos reproductivos? Y por último y no menos importante, ¿cuáles son las similitudes y diferencias de los cambios acontecidos en el perfil demográfico de la maternidad y la paternidad?

FUENTE: COMUNICAR IGUALDAD 

jueves, 2 de mayo de 2013

.LA MUJER SIN MIEDO ( Eduardo Galeano)

".... porque, al fin y al cabo, el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”.- Eduardo Galeano



LA REVOLUCIÓN DEL LENGUAJE: POR UN LENGUAJE NO SEXISTA


Si las palabras no cambiasen el sentido y el sentido las palabras, es una frase que pertenece a Jean Paulhan, y creo que tiene que ver con el hecho de confiar en que las palabras tienen el poder de transformar la realidad y darle un nuevo valor. Sin el idioma que nos identifica como especie, nos acercamos más de nuestros primos hermanos los primates, entre los cuales hay muchos que poseen la posibilidad  del lenguaje, almacenar algunos lexigramas, como es el caso de los monos macacos. Nosotro(a)s mantenemos hasta ahora la hegemonía de la interpretación, de la representación, el privilegio del sueño y de la imagen.



Por eso ahora más que nunca tenemos que interrogarnos sobre la manera en que nos representamos en medio de esta lucha por la hegemonía en las categorías del lenguaje: ¿qué es femenino y masculino, qué es ser hombre y qué es ser mujer, qué es ser una persona? El debate no tiene tregua y siempre nos coloca frente a este dilema de no saber cómo vamos a contestar frente a argumentos como que, si las instituciones y las leyes cambian para considerar a la mujer como sujeto soberano, la desigualdad entre hombres y mujeres habría desaparecido.
Podemos hablar de la teoría de género y plantearnos de si este realmente existe, o si no es más que una construcción cultural (ver Judith Butler). Cierto, hay una construcción cultural en todo contenido, hay un lenguaje que es una forma de interpretar, el episteme que se tiende a normalizar, o naturalizar, como la norma en contra de una idea más compleja que significa comprender dentro de la contingencia de una historia, de una aventura humana. ¿Qué es entonces cultura? Todos los significados que nos identifican, todos esos nominativos y definiciones adquiridas a través del lenguaje, pero también los significantes que son la resonancia que obtienen estos significados en medio de nuestra sociedad. En ese sentido, nadie va a decir que la mujer, en tanto que categoría sexuada del lenguaje, contiene un significante (Lacan decía que la mujer no tiene significante). Su significante en tanto que resonancia, está ligado al del hombre, es la parte del Uno, la parte oscura, subordinada, exógama, que sigue identificándose con un logos falocentrista, o falogocentrista como lo describió Jacques Derrida para hablar de un lenguaje de dominación masculina.
Nuestro capital simbólico no ha cambiado mucho, y funciona como un tejido inconsciente, como patrimonio cultural que logra hacernos creer que sí existimos en el lenguaje, en las instituciones, en la vida pública, en las que en realidad no somos completamente libres ni iguales que los hombres, sobre todo en el lenguaje de todos los días, el que nombra, aliena, organiza. No dejamos de “devenir mujeres”, pero no las mujeres libres y pensantes que imaginó Simone de Beauvoir, sino mujeres silenciadas, en estado de hipnosis y alienadas con el poder o imitándolo (no comparto el argumento de Almudena Grandes que dice que si cambian las instituciones, cambian las mentalidades, los avances sociales y políticos se han dado, pero la marginación y la subordinación de la mujer no ha cambiado). Creo que tenemos mucho miedo de la responsabilidad que pesa sobre nosotras como generadoras de contenidos, como organizadoras de códigos, como facilitadoras de nuevos modelos femeninos.
Si el idioma sigue manteniendo una dominación de nombres masculinos, si aceptamos tan fácilmente ser nombradas con el vocativo en masculino (en Venezuela dicen “marica” para decir mujer; en España, “macho”; en el Perú, “brother”…) es porque no hemos inventado una dialéctica que nos permita existir con igualdad en la representación del mundo, no tenemos rostro, sino una máscara que nadie arranca. ¿Tenemos que aceptar que alguien venga a ponernos la máscara, que nos digan qué es femenino, que es ser mujer en esta época, o podemos hacerlos nosotras mismas? El problema sigue estando en el episteme, en la forma de conocernos, que tendría que empezar por historizar el lenguaje, es decir, esa larga historia de dominaciones, exclusiones, y olvidos del que está construida nuestra historia como personas sexuadas. ¿No es una locura un lenguaje que se ignora dentro de un cuerpo, de una vida, una existencia, un lenguaje sin rostro? La colonizada termina por integrar el discurso que la convierte en estigma, y el sentimiento de inferioridad que la hace sentirse inferior; lucha contra él, pero está en su idioma materno, entonces, solo puede imitar…
Cuando Pierre Bourdieu decía que las mujeres estábamos siempre fragmentadas entre el cuerpo ideal y el cuerpo representado, es que nunca podemos alcanzar nuestro propio modelo. Colette renegaba de la autobiografía y se entregaba a su modelo cuando escribe: no confundan esto no es mi vida, es solo mi modelo.  Virginia Woolf, que habló de las mujeres como seres sin vida, sin “una habitación propia”, pensó que la liberación empezaba por ser económica y hemos llegado a una época en que la mujer es activa, gana dinero, pero siempre menos que los hombres y está más desempleada que ellos, no califica para trabajos complejos, considerada siempre inferior al hombre.
El “capitalismo financiero” de este tiempo justifica los abusos y los abismos sociales, las mujeres no alcanzan entonces la independencia si no es en una clase social oprimida y alienada, además ese trabajo no las libera del de la casa, así que terminan siendo más esclavas. ¿Estamos entonces hablando de igualdad y  por qué, con todos los progresos que se han hecho, estamos pidiendo que se creen nuevos ministerios y más leyes para lograr una igualdad?  
Mientras nuestro lenguaje nos vea como subordinadas, mientras los mitos que nos alimenten sean los de la costilla que sale del primer hombre, mientras no seamos el paradigma sino el correlato, mientras no haya épica, novela, texto sobre quiénes somos, creo que no habrán mayores cambios. Por eso, me intriga que estemos tan dispuestas a ceder en esta lucha por la representación, que no seamos capaces de escribir una historia, cambiar los modelos, inventar otros. Las escritoras somos numerosas, pero aquellas que deseamos hablar solas, por nuestra cuenta, tenemos que ser de alguna forma monitoreadas por un establisment masculino que maneja criterios de interés que no nos incluyen, exigen la mímesis o la sumisión, es decir, escuchar sonrientes y paralizadas los prolegómenos de una historia que conocemos hasta la saciedad: las mujeres son imitadoras pero no inician nada, incluso la lucha feminista ha sido reducida a un estereotipo que sirve de clasificación y se eligen mujeres no  contrariadas por su situación de esclavas, mujeres dispuestas a tender la mesa…
El castellano no es más dominante que el francés, puesto que todo idioma ejerce el poder cuando se impone a otro, el caso del castellano contra el quechua, contra el catalán, el francés contra el bretón, el corso o el occitano… la guerra de idiomas es la guerra por el poder hegemónico, y un idioma sexista, que margina, es el fascismo en su estado más absoluto y alienante. Continuar nombrándonos como seres únicamente sexuados nos pone al borde de la esquizofrenia, hacerlo como se nos ha enseñado, actuando alienadas con el poder, nos convierte ya no en un sexo que no es uno (como decía Luce Irigaray) sino uno idéntico al que domina, somos realmente los “garcons manquées” de Freud, “hombres en devenir” dentro de una sociedad donde todas desearíamos ser lo mismo.
Si la feminidad tiene que construirse con sus tiempos, ¿apoyadas en qué lo haremos sino es en el lenguaje? Un lenguaje que se cierra sobre una identidad rígida, que no dialoga, se convierte en una fortaleza vacía. ¡Ah!, pero olvidaba que siempre necesitamos “nombrar” con rapidez, etiquetar, clasificar desde categorías, que el vacío de sentido da miedo y oscurece el panorama. Ser sedentaria, el arraigo, ese no es el tema, asentarse, acomodarse, legislar, no es tampoco el problema fundamental, sino dudar, opinar, tratar de comprender y facilitar ese diálogo urgente, segura de que no estamos tan solas....

PATRICIA DE SOUZA es narradora y ensayista peruana. Su obra El último cuerpo de Úrsula (Seix Barral, Sic, Lima 2009) ha sido traducido al alemán y la revista literaria de l'NRF (Gallimard) publicó su texto corto Désert. También es autora de Erótika, escenas de la vida sexual (Editorial Jus, México; editorial Barataria, España).

En la imagen, una mujer en la biblioteca de la Real Academia Española. Fotografía de Samuel Sánchez
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fuente: EL PAÍS