sábado, 28 de septiembre de 2013

piru gimenez-el rojo no es colorado

AMNISTIA ABORTO FINAL SEPTIEMBRE

ONG DESAFIOS Y COMPROMISOS -PRESENTACIÓN DE DISERTANTES - JORNADAS

EL AMOR ROMÁNTICO COMO UTOPÍA EMOCIONAL


El amor en la posmodernidad es una utopía colectiva que se expresa en y sobre los cuerpos y los sentimientos de las personas, y que, lejos de ser un instrumento de liberación colectiva, sirve como anestesiante social.

El amor hoy es un producto cultural de consumo que calma la sed de emociones y entretiene a las audiencias. Alrededor del amor ha surgido toda una industria y un estilo de vida que fomenta lo que H.D. Lawrence llamó “egoísmo a dúo”, una forma de relación basada en la dependencia, la búsqueda de seguridad, necesidad del otro, la renuncia a la interdependencia personal, la ausencia de libertad, celos, rutina, adscripción irreflexiva a las convenciones sociales, el enclaustramiento mutuo…

Este enclaustramiento de parejas propicia el conformismo, el viraje ideológico a posiciones más conservadoras, la despolitización y el vaciamiento del espacio social, con notables consecuencias para las democracias occidentales y para la vida de las personas. Las redes de cooperación y ayuda entre los grupos se han debilitado o han desaparecido como consecuencia del individualismo y ha aumentado el número de hogares monoparentales. La gente dispone de poco tiempo de ocio para crear redes sociales en la calle, y el anonimato es el modus vivendi de la ciudad: un caldo de cultivo, pues, ideal para las uniones de dos en dos (a ser posible monogámicas y heterosexuales).

De este modo, nos atrevemos a afirmar que los modelos de relación erótica y amorosa de la cultura de masas están basadas en la ideología del “sálvese quién pueda”. Mucha gente se queja de que los amores posmodernos son superficiales, rápidos e intensos, como la vida en las grandes urbes. Es cada vez más común el enamoramiento fugaz, y pareciera que las personas, más que lograr la fusión, lo que hacen es “chocar” entre sí.


Creo, coincidiendo con Erich Fromm, que a pesar de que el anhelo de enamorarse es muy común, en realidad el amor es un fenómeno relativamente poco frecuente en nuestras sociedades actuales: “La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”. Y lo es porque el amor requiere grandes dosis de apertura de uno mismo, de entrega, generosidad, sinceridad, comunicación, honestidad, capacidad de altruismo, que chocan con la realidad de las relaciones entre los hombres y las mujeres posmodernas.






Por eso creo que el amor, más que una realidad, es una utopía emocional de un mundo hambriento de emociones fuertes e intensas. En la posmodernidad existe un deseo de permanecer entretenido continuamente; probablemente la vida tediosa y mecanizada exacerba estas necesidades evasivas y escapistas. Esta utopía emocional individualizada surge además en lo que Lasch denomina la era del narcisismo; en ella las relaciones se basan en el egoísmo y el egocentrismo del individuo.

Las relaciones superficiales que establecen a menudo las personas se basan en una idealización del otro que luego se diluye como un espejismo. En realidad, las personas a menudo no aman a la otra persona por como es, en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien por cómo querría que fuese. El amor es así un fenómeno de idealización de la otra persona que conlleva una frustración; cuanto mayores son las expectativas, más grande es el desencanto.

El amor romántico se adapta al individualismo porque no incluye a terceros, ni a grupos, se contempla siempre en uniones de dos personas que se bastan y se sobran para hacerse felices el uno al otro. Esto es bueno para que la democracia y el capitalismo se perpetúen, porque de algún modo se evitan movimientos sociales amorosos de carácter masivo que podrían desestabilizar el statu quo. Por esto en los medios de comunicación de masas, en la publicidad, en la ficción y en la información nunca se habla de un “nosotros” colectivo, sino de un “tú y yo para siempre”. El amor se canaliza hacia la individualidad porque, como bien sabe el poder, es una fuerza energética muy poderosa. Jesús y Gandhi expandieron la idea del amor como modo de relacionarse con la naturaleza, con las personas y las cosas, y tuvieron que sufrir las consecuencias de la represión que el poder ejerció sobre ellos.

El amor constituye una realidad utópica porque choca con la realidad del día a día, normalmente monótona y rutinaria para la mayor parte de la Humanidad. Las industrias culturales actuales ofrecen una cantidad inmensa de realidades paralelas en forma de narraciones a un público hambriento de emociones que demanda intensidad, sueños, distracción y entretenimiento. Las idealizaciones amorosas, en forma de novela, obra de teatro, soap opera, reality show, concurso, canciones, etc. son un modo de evasión y una vía para trascender la realidad porque se sitúa como por encima de ella, o más bien porque actúa de trasfondo, distorsionando, enriqueciendo, transformando la realidad cotidiana.

Necesitamos enamorarnos del mismo modo que necesitamos rezar, leer, bailar, navegar, ver una película o jugar durante horas: porque necesitamos trascender nuestro “aquí y ahora”, y este proceso en ocasiones es adictivo. Fusionar nuestra realidad con la realidad de otra persona es un proceso fascinante o, en términos narrativos, maravilloso, porque se unen dos biografías que hasta entonces habían vivido separadas, y se desea que esa unión sitúe a los enamorados en una realidad idealizada, situada más allá de la realidad propiamente dicha, y alejada de la contingencia. Por eso el amor es para los enamorados como una isla o una burbuja, un refugio o un lugar exótico, una droga, una fiesta, una película o un paraíso: siempre se narran las historias amorosas como situadas en lugares excepcionales, en contextos especiales, como suspendidas en el espacio y el tiempo. El amor en este sentido se vive como algo extraordinario, un suceso excepcional que cambia mágicamente la relación de las personas con su entorno y consigo mismas.


Sin embargo, este choque entre el amor ideal y la realidad pura se vive, a menudo, como una tragedia. Las expectativas y la idealización de una persona o del sentimiento amoroso son fuente de un sufrimiento excepcional para el ser humano, porque la realidad frente a la mitificación genera frustración y dolor. Y, como admite Freud (1970), “jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado o su amor”.

Quizás la característica más importante de esta utopía emocional reside en que atenúa la angustia existencial, porque en la posmodernidad la libertad da miedo, el sentido se ha derrumbado, las verdades se fragmentan, y todo se relativiza. Mientras decaen los grandes sistemas religiosos y los bloques ideológicos como el anarquismo y el comunismo, el amor, en cambio, se ha erigido en una solución total al problema de la existencia, el vacío y la falta de sentido.

Otro rasgo del amor romántico en la actualidad es que en él confluyen las dos grandes contradicciones de los urbanitas posmodernos: queremos ser libres y autónomos, pero precisamos del cariño, el afecto y la ayuda de los demás. El ser humano necesita relacionarse sexual y afectivamente con sus semejantes, pero también anhela la libertad, así que la contradicción es continua, y responde a lo que he denominado la insatisfacción permanente, un estado de inconformismo continuo por el que no valoramos lo que tenemos, y deseamos siempre lo que no tenemos, de manera que nunca estamos satisfechos. A los seres humanos nos cuesta hacernos a la idea de que no se puede tener todo a la vez, pero lo queremos todo y ya: seguridad y emoción, estabilidad y drama, euforia y rutina.

La insatisfacción permanente es un proceso que nos hace vivir la vida en el futuro, y no nos permite disfrutar del presente; en él se aúna esa contradicción entre idealización y desencanto que se da en el amor posmoderno, porque la nota común es desear a la amada o el amado inaccesible, y no poder corresponder a los que nos aman. La clave está en el deseo, que muere con su realización y se mantiene vivo con la imposibilidad.

Si la primera contradicción amorosa posmoderna reside fundamentalmente en el deseo de libertad y de exclusividad, la segunda reside en la ansiada igualdad entre mujeres y hombres. Por un lado, la revolución feminista de los 70 logró importantes avances en el ámbito político, económico y social; por otro, podemos afirmar que el patriarcado aún goza de buena salud en su dimensión simbólica y emocional.

En algunos países las leyes han logrado llevar las reivindicaciones de los feminismos a la realidad social, pese a que la crisis económica nos aleja aún más de la paridad y la igualdad de mujeres y hombres en el seno de las democracias occidentales. Además de esta ansiada igualdad legal, política y económica, tenemos que empezar a trabajar también el mundo de las emociones y los sentimientos. El patriarcado se arraiga aún con fuerza en nuestra cultura, porque los cuentos que nos cuentan son los de siempre, con ligeras variaciones. Las representaciones simbólicas siguen impregnadas de estereotipos que no liberan a las personas, sino que las constriñen; los modelos que nos ofrecen siguen siendo desiguales, diferentes y complementarios, y nos seguimos tragando el mito de la media naranja y el de la eternidad del amor romántico, que se ha convertido en una utopía emocional colectiva impregnada de mitos patriarcales.

Algunos de ellos siguen presentes en nuestras estructuras emocionales, configuran nuestras metas y anhelos, seguimos idealizando y decepcionándonos, y mientras los relatos siguen reproduciendo el mito de la princesa en su castillo (la mujer buena, la madre, la santa,) y el mito del príncipe azul (valiente a la vez que romántico, poderoso a la par que tierno). Muchos hombres han sufrido por no poder amar a mujeres poderosas; sencillamente porque no encajan en el mito de la princesa sumisa y porque esto conlleva un miedo profundo a ser traicionados, absorbidos, dominados o abandonados.Los mitos femeninos han sido dañinos para los hombres porque al dividir a las mujeres en dos grupos (las buenas y las malas), perpetúan la deigualdad y el miedo que los hombres sienten hacia las mujeres. Este miedo aumenta su necesidad de dominarlas; el imaginario colectivo está repleto de mujeres pecadoras y desobedientes (Eva, Lilith, Pandora), mujeres poderosas y temibles (Carmen, Salomé, Lulú), perversas o demoníacas (las harpías, las amazonas, las gorgonas, las parcas, las moiras).

Paralelamente, multitud de mujeres han besado sapos con la esperanza de hallar al hombre perfecto: sano, joven, sexualmente potente, tierno, guapo, inteligente, sensible, viril, culto, y rico en recursos de todo tipo. El príncipe azul es un mito que ha aumentado la sujeción de la mujer al varón, al poner en otra persona las manos de su destino vital. Este héroe ha distorsionado la imagen masculina, engrandeciéndola, y creando innumerables frustraciones en las mujeres. El príncipe azul, cuando aparece, conlleva otro mito pernicioso: el amor verdadero junto al hombre ideal que las haga felices.

Pese a estos sueños de armonía y felicidad eterna, las luchas de poder entre hombres y mujeres siguen siendo el principal escollo a la hora de relacionarse libre e igualitariamente en nuestras sociedades posmodernas; por ello es necesario  seguir luchando por la igualdad, derribar estereotipos, destrozar los modelos tradicionales, subvertir los roles, inventarnos otros cuentos y aprender a querernos más allá de las etiquetas.

FUENTE:  BLOG NURIA VARELA - Por Coral Herrera Gómez


EL PODER DE DECIDIR ES NUESTRO: INFORMADAS,, REARMADAS, PREPARADAS.

Valencia, España.- El próximo día 28 se celebrarán en Valencia las Jornadas “El poder de decidir es nuestro. Informadas, rearmadas, preparadas”, organizada por la Coordinadora Feminista por el Derecho a Decidir de Valencia. Será una jornada de reflexión y debate alrededor del derecho de las mujeres a decidir y que pretende reforzar la argumentación en cuanto a derechos sexuales y reproductivos, para provocar el debate en la calle y estudiar estrategias para la acción.




El lema de la jornada plantea, más allá del derecho a decidir –cuestionado y en peligro de perderlo para cederlo de nuevo a obispos y gobernantes– que decidir empodera a las mujeres. Porque realmente si las mujeres no pueden decidir si quieren o no ser madres, como y cuando serlo, no tendrán control sobre sus vidas.

Ahora, el gobierno quiere reformar la legislación actual –que no responde en absoluto a sus expectativas, pero que es importante porque reconoce el derecho a decidir como suyo– para volver a adoptar la legislación del 85, una ley de supuestos y no de plazos, como el actual.

Las mujeres tendrán que acreditar que se encuentran en los supuestos que determine la ley, que todavía no han sido detallados, para poder interrumpir su embarazo. E incluso el ministro de Justicia anuncia que los casos de malformación fetal no serán causa para la interrupción.

La pretensión del Partido Popular es quitar poder a las mujeres, hacerlas personas sumisas, eternas dependientes de los hombres: padres, maridos, gobernantes, sacerdotes... cómo se ha hecho patente en tantas ocasiones. Mujeres sin poder de decisión en una sociedad patriarcal en qué o son madres o no tienes espacio.


Por eso, la Coordinadora Feminista reivindica el poder, informada de los derechos de las mujeres y del peligro de perderlos. Están preparadas para la lucha, la reivindicación. Rearmadas. Porque esta lucha ya la llevan a término desde hace años y ahora tienen que reemprenderla, indican.

Plantean la jornada como un punto de encuentro, de reflexión y debate que informe y empodere a las mujeres, que les de los argumentos y la fuerza para continuar en el activismo por su derecho a decidir.

FUENTE:  AmecoPress.

jueves, 26 de septiembre de 2013

VIOLACIÓN: LAS MUJERES NO DEBEN AVERGONZARSE



Hay una segunda violencia que las mujeres violadas a menudo experimentan: sentirse culpable y avergonzada por lo que pasó. Culpable por algo que no han hecho, sino por el contrario, otros lo han hecho en contra de ellos.




 Él conoce bien a los que trabajan para ayudar a la reconstrucción de una vida aceptable en la existencia de las mujeres violadas, golpeadas y abusadas, en cuerpo y mente. Parece increíble, pero en cuanto a quién se evaluó otra injusticia (por ejemplo, asalto, robo, una afrenta a cuestiones relacionadas con su propia religión o color de la piel) no están obligados a hacer frente a la sensación de hipótesis de fallo que se genere, como manera de activar la injusticia sufrida; en cambio para las mujeres violadas en el imaginario social es la siguiente: después de todo es su culpa.

Usted se lo merecía. ¿Está seguro de que usted ha hecho todo lo posible para evitarlo? ¿Será que hay algo en ti que desencadena la violencia? Si yo no estaba afuera en ese momento, si hubiera usado otro vestido si hubiera mantenido la boca cerrada si no hubiera estado bebiendo, sin embargo: dos cartas poderosas para minar la fuerza y ​​la legitimidad de aquellos que, como víctima de abuso, es probable para convertirse en un cómplice, o al menos ser en parte responsable.

En Italia, la puesta en escena de esta mentalidad generalizada fue manifestada gracias al documental proceso por violación . Dirigida por Ronda Loredana se emitió en 1979 y fue transmitido por la RAI, la idea de filmar un proceso de violencia surgió a raíz de una conferencia sobre la violencia contra las mujeres organizadas en 1978 en la Casa de la Mujer en la Via del Governo Vecchio, en Roma. Resultó que en todas partes del mundo, se llevó a cabo cuando un juicio por violación, la víctima se convierte en acusado.

Tina Lagostena Países Bajos, en el proceso que defienden a las mujeres violadas, destacó que el documental fue impactante para los espectadores, ya que se podía ver que los abogados defensores de los acusados ​​de la violación podrían ser igual de violencia contra la mujer, insistiendo en los detalles de la violencia y la vida privada de la persona perjudicada, con el objetivo de desacreditar la credibilidad, transformándolo en acusado. La mentalidad que surgió en el salón de clases era que una mujer "buenas costumbres" no pueden ser violadas, que si hubiera habido una violencia que había, evidentemente, ha sido causado por una actitud impropia por parte de las mujeres, que si c ' fue una manifestación de la violencia física o la rebelión tomó la víctima tenía que estar dispuesto. En el juicio del 'deshonra' se mueve gradualmente del presunto agresor a la presunta víctima, por lo que en su discurso, Lagostena Holanda sintió la necesidad de recordar que no era en defensa de la demandante, pero acusó a los demandados .

Después de más de treinta años, es hora de decir, incluso públicamente, simplemente . Y si es posible, es el momento de decirlo alto y claro, las mismas mujeres que han sufrido violencia. Las feministas propuestas XXD, la revista varía Donnita y el Centro de Investigación y Documentación de Turín Mujer Pensamiento: hacer el día de 25 de noviembre 2013 la oportunidad de decir alto y claro que los que sufren de la violencia no es el culpable, y que no debe avergonzado.

La práctica colectiva propuesta, tomada de la utilizada para denunciar las culturas homofóbicas y desde que el aborto dell'autodenuncia (la Ley italiana 194 antes de ir a la cárcel si se les dice que han interrumpido el embarazo) es el de la salida : decir en público una verdad incómoda . En este caso, es la víctima que no puede ser violada por segunda vez, tratando de darle los pecados que él no tiene. Sin culpa, sin vergüenza, de hecho, se llama la propuesta para el Día Internacional contra la Violencia contra las Mujeres 25 de noviembre: la primera que sale de las mujeres italianas que han sufrido violencia.

" Nosotras, las mujeres que hemos sido maltratadas a menudo nos sentimos culpables y avergonzadas, convirtiéndonos así en víctimas de un nuevo, a veces peor de la violencia, que nos paraliza, nos hace impotentes y esconde nuestra fuerza ", escriben los autores. "Incluso cuando está" acabado "a veces nos seguimos sintiendo la vergüenza de nuestra experiencia y es difícil hablar de ello. Tememos que decirle al otro y el otro se nos juzgará y seremos consideradas como perdedoras, "sucia". Como si hablar de ello dañaría la dignidad sólo porque algunas personas que no tienen sentido de la dignidad que ha cometido contra nosotros un crimen.
No depende de nosotras el avergonzarse, todo esto tiene que parar. En este día queremos decirles que es la causa de nuestro silencio y el aislamiento , ya basta de  miedo y no estamos solas. El 25 de noviembre, iremos a un escenario en la calle y cantando juntas fuerte "sin culpa - sin vergüenza" testimonio de nuestra experiencia o con un solo gesto o unas palabras o una historia corta. Robarle su arma pequeña y violenta de la culpa, nos hace exclamar con orgullo que somos sobrevivientes de la violencia! "

¿Quién quiere llevar su propio testimonio y / o participar en la organización de la jornada, y organizar el evento en otras ciudades pueden ponerse en contacto con el Centro de Estudios Femeninos Pensamiento escrito a info@pensierofemminile.org 
En el blog de ​​XXD, www.xxdonne.net será publicada La lista de las asociaciones, organizaciones y personas que deseen participar en el evento actualizará cada dos semanas, a partir de octubre hasta el 25 de noviembre.

FUENTE: IL PAESE DELLE DONNE - Por Monica Lanfranco.-

ABORTO LEGAL EN LA CIUDAD DE MÉXICO, UN MODELO A SEGUIR

Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir.




La despenalización del aborto en el distrito federal, una experiencia de libertad para las mujeres.

La realización de la exposición “Derecho a Decidir. Aborto legal en la Ciudad de México: un modelo para la región” en la Ciudad de Buenos Aires, implica un ejercicio de adaptación de la muestra “Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Cuatro décadas por el derecho a decidir en México”, que tuvo lugar en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México a finales de 2012.

La muestra mexicana, que respondió a la necesidad de cubrir el enorme vacío de información y conocimiento que rodea al tema del aborto en ese país, puede ser un excelente antecedente para hablar del derecho a decidir y poner de manifiesto los debates que se tejen en torno a la despe­nalización del aborto en Latinoamérica y en especial, en Argentina.

La ley que despenalizó el aborto hasta la semana 12 de gestación, puso a la Ciudad de México a la vanguardia de las legislaciones que facilitan el derecho a decidir de las mujeres en América Latina. Esta ley, aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el 24 de abril de 2007 y validada posteriormente por la Corte Suprema de Justicia, es una ley justa, moderna, moderada, integral y humanitaria.
En respuesta a esta ley, 16 estados de la república impulsaron reformas a sus constituciones para impedir iniciativas de despenalización del aborto. A pesar de que estas reformas no cambian los códigos penales que rigen la situación jurídica del aborto, han generado incertidumbre jurídica entre quienes deben prestar atención médica a las mujeres en situación de aborto y criminali­zación de aquellas que deciden interrumpir su embarazo e incluso de quienes tienen abortos espontáneos.

fuente: MUJER DEL MEDITERRÁNEO