sábado, 6 de abril de 2013
ESPAÑA: LA IGUALDAD MALENTENDIDA
León, España: Ahora que ha pasado el 8 de Marzo y los ánimos se han calmado, es cuando se impone la necesidad de hacer una mínima reflexión y análisis de lo que ese día nos ha dejado.
Comenzábamos los actos en un clima socio-político devastador para toda la ciudadanía en general y para las mujeres en particular, hostigadas por medidas políticas cuya repercusión nos devuelve a épocas pasadas.
A lo largo del pasado año y en lo que va del presente, este Gobierno ha mostrado claramente los trazos de su perspectiva sobre la igualdad entre mujeres y hombres. A pesar de los avances logrados durante los gobiernos socialistas, no podemos ni debemos olvidar que la igualdad es un objetivo social y político aún pendiente.
Podemos afirmar incluso que para el gobierno actual no es siquiera un objetivo prioritario, así algunas declaraciones como las de la señora Cospedal, que no sorprenden pero tampoco nos deja indiferentes. La presidenta de Castilla-La Mancha declaraba sin rubor en un acto del PP con motivo del Día Internacional de la Mujer, que "Es muy ofensivo para muchas mujeres que, como eres mujer, tienes que formar parte de una cuota, y eso es lo más machista que hay para la mujer y es considerarnos como una masa deforme y que somos todas iguales". Quizás conviene recordarle que la igualdad no es una realidad natural e inmutable, que si ella ha podido estudiar, estar en política y ocupar un cargo de representación es porque muchas mujeres a lo largo de la historia lucharon por ello a brazo y a cara partida. Sólo desde la ignorancia o la ingratitud se pueden disfrutar los derechos sociales olvidando la lucha que los hizo posibles y sigue siendo necesaria para preservarlos o ampliarlos. Posiciones como la de la Sra. Cospedal, desde una igualdad mal entendida, sólo contribuyen a mantener un sistema androcéntrico propio del patriarcado más rancio. Para generar cambios en una sociedad -y ella bien lo sabe- es fundamental legislar y dar soporte oficial con el fin remover obstáculos y conciencias. Aunque es un debate estéril con quienes no quieren la igualdad real, es preciso señalar que el sistema de cuotas es un sistema de paridad que excluye privilegios, no los otorga ni a mujeres ni a hombres. No es cuestión de “ser”, sino de “estar” en igualdad.
No han sido estas las únicas declaraciones recientes, ni las más sorprendentes, sobre la igualdad mal entendida. Otro político, el diputado de UPyD Toni Cantó se despachó en su cuenta de Twitter con comentarios aún mas detestables e insidiosos, no solo por falsos (“La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas. Y los fiscales no las persiguen”, dijo), sino por el tufo reaccionario que desprenden y los eleva a la categoría de apología del terrorismo machista. Hay datos oficiales y objetivos que el Sr. Cantó conoce y desmienten su afirmación: el Consejo General del Poder Judicial en su memoria de 2012 concluyó en relación con lo que se ha venido en llamar ‘denuncias falsas’, que éstas son inferiores al 1% del total. Comparado con otros delitos, el de violencia de género es, con diferencia, el que cuenta con menos denuncias falsas. Tony Cantó hace visible lo inexistente (su trabajo como diputado) y falsea lo existente (las denuncias por violencia de género). Y lo hace generando polémica, que es la mejor forma de hacerse oír cuando no se tienen otros argumentos. La irritación que provoca este caso es mayor aún al tratarse de un miembro de la ¡Comisión de Igualdad! del Congreso. ¿Qué igualdad se puede construir con mimbres como este?
Y para rematar el día 8 de marzo, se produce en nuestra provincia un hecho que causó estupor: la moción de censura planteada por el grupo socialista en el Ayuntamiento de Ponferrada con el apoyo de un condenado por acoso sexual. El éxito de la moción a nivel político local se vio superado con creces por la ola de críticas desatada, que llegó incluso al Parlamento nacional y removió los cimientos del propio PSOE a nivel nacional con una serie de acontecimientos que no vamos a comentar. La reflexión que aquí nos interesa plantear es el hecho mismo de pactar con un acosador sexual condenado para conseguir el poder. El mensaje que se traslada a la ciudadanía es desolador: la lucha por la igualdad y contra la violencia machista se puede sacrificar para alcanzar el poder. Si esos principios habían sido señas de identidad del PSOE durante su los gobiernos de Zapatero, el disparate de Ponferrada ha supuesto, además de un tiro en el pie del partido, una demostración del valor que tiene para algunos el comportamiento y compromiso ético con la igualdad.
Pudiera parecer que todos estos hechos no tienen conexión entre sí, máxime cuando están protagonizados por personas de distinto color político. Sin embargo, un análisis más allá de esas apariencias revela muchos puntos en común. En primer lugar, la amplia extensión de un concepto de igualdad equivocado, que lanzado desde tribunas políticas y medios de comunicación intenta hacernos creer que la igualdad ya está conseguida y hacerla efectiva sólo depende de voluntad y esfuerzo personal. Estamos ante un “espejismo de la igualdad”, como acertadamente lo denominó Amelia Valcárcel, aunque la realidad social es tozuda y nos ofrece cada día pruebas suficientes de que las mujeres siguen padeciendo discriminaciones múltiples en nuestro país: violencia machista, empleos y salarios más precarios, mayor pobreza y exclusión social, etc. Esto significa que la igualdad entre hombres y mujeres está aún lejos de ser real, y aún peor: está retrocediendo a consecuencia directa o indirecta de muchos recortes y medidas ‘anticrisis’.
Por otro lado, hay que hacer notar la baja calidad de la representación política en España, articulada en exceso por partidos políticos que anteponen sus intereses al interés general y haciendo bueno el criterio de que “el fin justifica los medios”. De ahí los espectáculos a los que estamos asistiendo cada día sin que los protagonistas asuman nunca responsabilidades más allá de pedir disculpas en el mejor de los casos, pero aferrados a un sillón que no merecen ni les pertenece. Por esto y por mucho más que no se nombra en este artículo, por favor, no ensucien más el concepto de igualdad.
Entidades firmantes
ASOCIACIÓN LEONESA SIMONE DE BEAUVOIR; GRUPO PROMETEO. HOMBRES POR LA IGUALDAD; ADAVAS (Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica); ASOCIACIÓN FEMINISTA LEONESA FLORA TRISTÁN; FUNDACIÓN DE MADRES SOLTERAS ISADORA DUNCAN; ADSP (Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública); AISPAZ (Asociación Internacionalista de Solidaridad y Paz); STELE (Sindicato de trabajadoras y trabajadores de enseñanza de León); CCOO de León; UGT de León; PCE (Partido Comunista de León); IZQUIERDA UNIDA DE LEÓ; CIVIQUS.
FUENTE Y FOTOGRAFÍA: AMECOPRESS
DECLARACIÓN DEL VATICANO CONTRA LA PEDESTERÍA
EL TURNO DE LOS ABUSOS SEXUALES
Un mensaje del papa Francisco a las conferencias episcopales plantea “actuar con determinación” frente a los abusos de menores, en línea con lo impulsado por su antecesor Benedicto XVI.
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| Francisco pidió que se "actúe con decisión" ante los abusos sexuales |
En materia de lucha contra la pederastia en el seno de la Iglesia, la línea no cambiará. Con el papa Francisco seguirá siendo, como indicó su predecesor y hoy papa emérito Benedicto XVI, la de “cero tolerancia”. Al menos eso es lo que dio a entender un comunicado difundido ayer por la Congregación para la Doctrina de la Fe luego de que el Pontífice recibiera en audiencia privada al prefecto de esa congregación, arzobispo Gerhard Ludwig Muller. La Congregación para la Doctrina de la Fe, de la que el entonces cardenal Joseph Ratzinger fuera máximo exponente durante el papado de Juan Pablo II, es la encargada de recibir y procesar los casos de denuncias, pero es también la que elabora las medidas que la Iglesia toma en general para enfrentar el problema.
“El Santo Padre ha recomendado en particular que la Congregación, continuando con la línea deseada por Benedicto XVI, actúe con decisión en relación con los casos de abusos sexuales, promoviendo sobre todo las medidas de protección de los menores, la ayuda a quienes en el pasado han sufrido violencias y los procedimientos debidos en relación con los culpables.” Pero el Papa también subrayó que es necesario promover “el compromiso de las conferencias episcopales en la formulación y actuación de las directivas necesarias, en este campo tan importante para el testimonio y la credibilidad de la Iglesia”. Y esta última frase, dicho en otras palabras, significa que las conferencias episcopales no podrán hacer oídos sordos a las directivas impartidas desde Roma como al parecer hicieron en numerosas oportunidades.
El tema de los abusos sexuales salió a la luz por primera vez en Estados Unidos en 2001, en la diócesis de Boston, donde resultó que un cura había abusado de más de cien niños. El sacerdote fue procesado y terminó en la cárcel, donde murió poco después. De ahí en más surgieron casos en numerosas diócesis de Estados Unidos y se comprobó que la denuncia de los padres de los niños o de los mismos abusados, que ahora ya eran adultos, normalmente quedaban en un cajón olvidado del Episcopado. Como máximo, los curas acusados eran trasladados a otras parroquias donde, al final, seguían repitiendo el mismo esquema.
Siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ratzinger impulsó y consiguió en 2002 que fuera esa Congregación la que se ocupara de los casos de abusos sexuales y no las diócesis, como ocurría hasta ese momento. La normativa para tratar los casos de abusos se endureció, sugiriendo entre otras cosas a las conferencias episcopales que los culpables fueran cedidos a la Justicia ordinaria. En 2005, poco después de ser elegido papa, decidió encontrar a las víctimas y así lo hizo en varios de sus viajes a Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia, entre otros. Ante las decenas de casos de abusos que salieron a relucir en Irlanda, un país profundamente católico, el papa Ratzinger escribió una carta a los católicos de Irlanda en 2010 en la que manifestó su pesar por lo ocurrido y prometió tomar medidas.
Mucho se ha hablado del silencio cómplice de muchos altos exponentes de la Iglesia, que nada hicieron por detener esos procesos porque según ellos sacarlos a la luz desprestigiaba a la Iglesia. Un cardenal latinoamericano confesó off the record a un periodista en Roma que ellos no podían denunciar a los sacerdotes implicados “porque eran sus hijos. Usted ¿denunciaría a su propio hijo?”, preguntó. Mientras tanto, miles de denuncias por abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia surgían en los países católicos del mundo, incluso de América latina.
Otras hipótesis sostuvieron que algunos casos fueron encubiertos por simple interés económico. Así se dijo del sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, una congregación nacida en la década del ’40 del siglo pasado y que llegó a adquirir un enorme poder económico en México, Estados Unidos y varios países latinoamericanos. Las acusaciones de abusos sexuales contra Maciel nunca pasaron a mayores hasta que siendo Ratzinger ya papa, lo suspendió y condenó al retiro. Así salió a relucir que Maciel no sólo había abusado de decenas de seminaristas de su propia orden a lo largo de su vida, sino que tenía varios hijos repartidos por el mundo y que se relacionaba con mujeres de alto nivel económico que luego le cedían a él o a su congregación, parte de sus bienes. Al morir el sacerdote salieron a relucir los hijos que reclamaban parte de la herencia.
Durante el último Cónclave, algunas organizaciones de lucha contra los abusos sexuales acusaron a varios cardenales participantes de haber encubierto los casos de abusos sexuales en sus respectivos países, entre ellos el cardenal de Los Angeles, Roger Mahoney, y el escocés Kenneth O’Brien. Pero sólo este último pidió disculpas públicamente por su accionar y decidió por su cuenta no presentarse para la elección del nuevo papa.
FUENTE: PÁGINA 12 - Por Elena LLorente
Fotografía: EFE
viernes, 5 de abril de 2013
FUNDAMENTAL: SALIDA LABORAL FRENTE A DIVERSAS FORMAS DE VIOLENCIA
Acaba de recibirse la primera camada de mujeres electricistas domiciliarias formadas en el ámbito de AMMAR –Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos-, una organización que nuclea a mujeres que están o estuvieron en situación de prostitución y a víctimas de violencia de género. Se trata del primer curso sobre un oficio no convencional y está siendo acompañado –tanto en la formación como en la salida laboral- por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. La propuesta, surgida de la organización, pretende instalar la necesidad de generar políticas públicas de salida laboral para el sector que permitan avizorar un futuro económico por fuera de las redes de trata y prostitución y de la dependencia económica de los cónyuges. En breve será lanzada una formación similar en Tucumán y, en el transcurso del 2013, probablemente se repita en CABA y quizá haya una edición en Corrientes.
“Yo salí de la calle hace muchos años gracias a esta organización –dice Eugenia, entre los 40 y los 50, nacida en República Dominicana y madre de tres hijos-. Actualmente trabajo cuidando a un señor mayor que vive solo y voy a empezar a trabajar acá como electricista. Es el primer curso en oficios que hago, tengo muchos en derechos humanos y soy promotora de derechos dentro de la organización, pero nunca me había capacitado en oficios.”
Julia nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, no tiene más de 30 y su situación de vulnerabilidad tiene que ver con la violencia de género, aunque –como explican en la organización- violencia de género y estado de prostitución van muy juntos, ambos provienen de la baja autoestima de la mujer en un contexto desigualdad social entre mujeres y varones que a veces hace que la situación de prostitución aparezca como la única salida laboral posible frente a la violencia de género y la dependencia económica que en muchísimos casos esta desigualdad genera. “Yo quería hacer un curso de electricidad porque hace unos años, cuando mi hijo era un bebé, se me prendió fuego una casa en la que vivía por un cortocircuito. Siempre había hecho trabajos de albañilería sin saber mucho, pero ahora quiero trabajar de esto, porque además se necesita un billete grande para estar en la ciudad”.
El curso fue propuesto al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación por AMMAR –Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos-, una organización que trabaja desde hace años con mujeres en situación de prostitución y víctimas de violencia de género desde una perspectiva abolicionista, es decir considerando a la prostitución como una situación extrema de violencia de género, donde las mujeres son víctimas de explotación sexual, y promoviendo la salida de esta situación. Convencidas de que la prostitución no es una situación elegida, sino que se recurre a ella como fuente laboral en situaciones extremas, desde hace años reclaman al Estado políticas públicas que permitan a las mujeres salir de estas situaciones, empoderarse económica y emocionalmente, y emprender rumbos de vida autónomos. La propuesta realizada al Ministerio va en esta línea y recibió el apoyo del Programa de Formación para el trabajo Decente de la Secretaria de Empleo de esa institución y también de la Fundación UOCRA, que aportó el trabajo de uno de los docentes del curso. En AMMAR habían probado con cursos tradicionales del saber femenino –peluquería, costura, cocina- que no funcionaron, en parte porque una vez concluidos no disponían de los recursos para transformar esos saberes en productos que interesen al mercado. En este sentido, la tarea del Ministerio en el curso de electricidad no termina con el dictado de clases sino que harán durante dos meses un acompañamiento de las alumnas en la salida laboral.
No fue fácil encuadrar el curso dentro de las posibilidades de formación del Ministerio de Trabajo y ésta es una queja de la organización. Muchas de sus integrantes reciben la Asignación Universal por Hijo/a (AUH), y ésta es incompatible con los beneficios económicos de los programas de empleo del Ministerio. Superado ese obstáculo, otro que se presentó fue que desde la institución estatal comprendieran que una formación destinada a mujeres –especialmente de sectores vulnerables- debía incluir personal que se hiciera cargo de hijas e hijos mientras ellas estudiaban. Esto finalmente se logró, pero no otro pedido de la organización en la línea de que las estudiantes recibieran un subsidio económico mientras realizaban la formación, ya que durante cuatro horas, todos los días durante 2 meses, debieron abandonar sus trabajos para acudir a clases.
Graciela Collantes
“Sabemos que lo único que puede prevenir la violencia es la formación y la salida laboral concreta, que las mujeres podamos parar la olla. Porque sino cierran los prostíbulos y a dónde van a parar las mujeres” dice Graciela Collantes -responsable del proyecto de formación dentro de AMMAR y ella misma recién recibida de periodista por la Universidad de las Madres-. Después del Decreto 936 de Prohibición de los Avisos de Prostitución –firmado por la presidenta Cristina Fernández en julio del 2011- desde la organización vieron crecer muchísimo la demanda de salida laboral de las mujeres que hasta entonces estaban en situación de prostitución y que a partir de la nueva norma tenían menos posibilidades de publicitar sus servicios.
El curso que acaba de concluir en la Ciudad de Buenos Aires será realizado en breve en Tucumán y es probable que además de repetirse en CABA durante el transcurso del año también haya una edición en Corrientes, siempre a cargo de AMMAR y en colaboración con el Ministerio de Trabajo.
Empoderamiento y prejuicios
Además de la posible salida laboral, el curso tiene otro aspecto fundamental para enfrentar la violencia de género y las posibles situaciones de prostitución, que es la autoestima y expectativas que generó en las mujeres.
“Para mí este curso no va separado de la cuestión de la autoestima, de mi persona. Cuando me dieron el certificado me tildé, me emocioné mucho. Lo veía como algo imposible –cuenta Julia y vuelve a emocionarse recordando el evento del viernes 22 de marzo en el que les entregaron los diplomas-. Yo tengo un hijo de 8 años y se me vino todo encima… cuestan tanto las cosas, dejar a los chicos… No pensé que lo iba a llegar a hacer. Me vi muchas veces en que me preguntaba de qué iba a trabajar y es hermoso que logremos hacerlo y entre mujeres. La independencia económica y tener un conocimiento más, saber que se rompe algo y lo podés arreglar. Lo que quiero hacer, si me dan los tiempos, es estudiar para hacer iluminación para el cine en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) o en el SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina).”
En la cena de fin de año, a dos meses de iniciado el curso, Eugenia tuvo su prueba de fuego, “había que hacer un alargue hasta el patio y me animé a hacerlo sola. Ahora tengo muchísimas expectativas, primero vamos a refaccionar la oficina de la organización y luego a hacer trabajos que ya nos pidieron”. Al igual que otras compañeras, Eugenia debió enfrentarse a los prejuicios propios y ajenos sobre un oficio considerado socialmente masculino. “Mi hija más grande me decía al principio que éste no era un trabajo para mujeres. Pero cuando una tiene conocimientos del tema, ya el miedo se pierde. Es cuestión de aprender y ampliar la cabeza. Y me gustaría decirle a que cualquier chica que quiera hacer una capacitación en electricidad u otra cosa, que no se desanime, que todas podemos”.
Yanina, también de República Dominicana y madre de cuatro chicos, fue muy reacia a tomar el curso. “Dije de entrada que no por mi temor a la electricidad. Luego volví a casa y arreglé un enchufe que hace un montón que no me arreglaban. Le dije al encargado del lugar donde vivo que me cortara la luz y cuando la plancha encendió tenía una emoción… Fue algo hermoso”.
Si bien la formación las prepara para que cada una de las 13 egresadas pueda ejercer como electricistas domiciliarias por su cuenta, las mujeres decidieron que lo harán juntas. No necesariamente en una cooperativa formal pero sí compartiendo las tareas que incluyen también el cuidado de los niños. “Descubrimos que no quieren hacerlo solas porque imaginan que se les presentarán dificultades que una sola no podrá enfrentar y que en cambio entre todas pueden hacer varias cosas: una cuida a los niños, la otra atiende al público, la otra va a hacer el trabajo” resume Collantes.
Para contratar los servicios de las electricistas domiciliarias de AMMAR: electricistasammar@gmail.com
FUENTE Y FOTOGRAFÍA: CONECTAR IGUALDAD - POR SANDRA CHAHER
GUATEMALA: A LA NIÑA DE SIETE AÑOS LA VIOLARON TANTOS SOLDADOS QUE LA MATARON
GUATEMALA - Incluso en una sociedad endurecida por la violencia como la guatemalteca, los testimonios de las mujeres de la etnia Ixil víctimas de violaciones masivas durante las incursiones militares en las comunidades campesinas, conmocionó este martes a todo el país, en una nueva sesión espeluznante del juicio por genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt. Por respeto a la dignidad de las víctimas, la juez Jazmín Barrios, que preside el juicio por las atrocidades cometidas entre 1982 y 1983, pidió a la prensa no revelar las identidades de estas mujeres, que rememoraron ante la justicia el horror vivido hace tres décadas.
La primera de las declarantes narró que todo empezó cuando cuatro soldados tocaron la puerta de su humilde choza. Entraron a la fuerza cuando la entreabrió. “Lo primero que preguntaron fue si les dábamos comida a los guerrilleros. Les respondí que ni siquiera los conocía”, dijo la testigo. “En la casa estaba mi hija, de unos 17 años, y dos de sus hermanos pequeños. Los soldados la desnudaron, le separaron las piernas con fuerza y empezaron a violarla, enfrente de los niños, quienes lloraban de miedo”.
Con la voz quebrada, esta mujer relató que, cuando quiso auxiliar a su hija, uno de los soldados le pegó un culatazo en la boca del estómago y otro en la cara. La fuerza del golpe, añadió, la hizo caer. Perdió un ojo. Añadió que su hija fue violada por los cuatro en la cama del matrimonio. A preguntas de la defensa, añadió que no podría reconocer a los victimarios, pero que tiene la certeza de que eran soldados. En medio de la agresión, los niños pudieron huir y buscar refugio en las montañas.
En la casa estaba mi hija, de unos 17 años, y dos de sus hermanos pequeños. Los soldados la desnudaron, le separaron las piernas con fuerza y empezaron a violarla, enfrente de los niños, quienes lloraban de miedo
Otra testigo dijo que un grupo de soldados llegó hasta su casa sobre las nueve de la noche. La llevaron a un descampado, donde la violaron y dejaron abandonada, desnuda. Añadió que en esa fecha tenía un bebé de 30 días, que murió calcinado cuando los militares quemaron su casa. “Ni siquiera pude enterrarlo, porque la casa estaba en cenizas y yo tenía mucho miedo”, añadió.
Efraín Ríos Montt, durante el juicio.
Estos hechos se repitieron contra de la población campesina en todas las zonas en las que el Ejército sospechaba de la existencia de campamentos guerrilleros y aplicaba la doctrina de la tierra arrasada. Las violaciones, según el informe de Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), de la Conferencia Episcopal Guatemalteca (CEG), “incluyen la muerte. Fueron utilizadas como instrumento de tortura y esclavitud sexual, con la violación reiterada de la víctima”. Las estadísticas señalan que los casos de violencia sexual en contra de mujeres se dieron en uno de cada seis casos en las masacres perpetradas por parte de los soldados o de las paramilitares Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), voluntarios a lazo utilizados como espías y delatores de sus vecinos.
Pese a que existen denuncias documentadas de 149 víctimas, se cree que hubo más, dados factores como los sentimientos de culpa y vergüenza que acompañan a estos delitos. Una de las mujeres que testificaron pidió a la juez Jazmín Barrios que se guardara su identidad porque ni su familia ni su actual esposo conocían que había sido violada.
Los testimonios, muchos de ellos ya recogidos en el informe de la Comisión Esclarecimiento Histórico (CEH), patrocinada por la ONU, o en el Remhi del obispo Juan Gerardi, adquieren una nueva dimensión cuando cobran vida en mujeres que ahora oscilan entre los 50 y los 60 años, en aquel entonces, apenas adolescentes.
“Si tenés marido, entonces te violan entre cinco y diez soldados. Si sos soltera, entonces son 15 o 20”, dijo una. “Mi tío iba por un camino con su hija y una nieta, cuando se toparon con una patrulla militar. Lograron agarrar a las muchachas. A la niña, de siete años, la mataron, porque fueron muchos los soldados que pasaron sobre ella”.
Los añadidos de crueldad ponen, literalmente, los pelos de punta. “Algunos soldados estaban enfermos de sífilis o gonorrea. La orden fue que estos pasaran los últimos, cuando los sanos ya habían violado a la víctima”. A esto hay que sumar los embarazos no deseados. Todos los testimonios coinciden en señalar a los autores como miembros del Ejército, o de las PAC.
FUENTE: EL PAÍS INTERNACIONAL.
jueves, 4 de abril de 2013
MUJERES ÁRABES RECHAZAN CUALQUIER TIPO DE FUNDAMENTALISMO
EMPONDERAMIENTO Y LIDEDERAZGO - MOVIMIENTOS SOCIALES
Las mujeres árabes han rechazado desde el comienzo del Forum Social Mundial FSM cualquier forma de fundamentalismo y de integrismo que "pretenda apropiarse y controlar nuestros cuerpos" durante el acto de apertura de esta reunión altermundista que se celebró a partir del 26 de marzo en la capital tunecina.
Cerca de un millar de personas de todos los rincones del mundo han participado hoy en la sesión de apertura de este encuentro mundial que se celebra por primera vez en un pais protagonista del arranque de la conocida como Primavera árabe y que desencadenó la caída del dictador Ben Ali.
Las feministas tunecinas han tomado la palabra en un aula de la facultad de derecho de la universidad tunecina Al Manar en donde han reclamado combatir las violencias contra las mujeres en el espacio privado y público y el cese de los conflictos armados tras denunciar que las luchas de las mujeres en la Primavera arabe no se han completado y han pedido la solidaridad mundial, porque "la lucha continúa". En varios momentos de los parlamentos las mujeres tunecinas han exhibido fotos de Chokri Belaid, líder del partido izquierdista "Nationalistes de Gauche", integrado en el Frente Popular opositor al gobierno provisional tunecino de carácter islamista, cuyo asesinato en febrero pasado frente a su domicilio, aun no esta aclarado. De Túnez a Argelia y pasando por Qatar se han alzado voces de mujeres preguntando por personas desaparecidas.
Madres y hermanas de jóvenes desaparecidos argelinos a finales de 1990 han mostrado en el campus universitario las fotos de sus seres queridos y desde un cartel se cuestionaba la legalidad de la retención desde septiembre de 2011 en Qatar de Mahmoud Bouned. No han faltado voces hispanas coreando "el pueblo unido jamás sera vencido" y en una gran pacarta de las mujeres mexicanas se han denunciado 2035 femicidios de enero de 2011 a junio de 2012 y 3976 casos de mujeres y niñas desaparecidas en ese país.
Miles de asistentes al foro se han manifestado a continuación por el centro de la ciudad a partir de la plaza 14 de enero, símbolo de la caída del regimen dictatorial tunecido de Ben Ali en 2011 bajo el lema "dignidad" del FSM, en un colorido recorrido de cerca de cinco kilómetros con variedad de banderas y reivindicaciones, desde sindicales locales a mundiales, pacifistas y medioambientales, en una marcha que ha incluido incluso a partidarios del régimen de Bahar Assad en Siria. La cabecera de la manifestación estaba presidida por fotos de los mártires de la revolución, carteles con las caras de jóvenes fallecidos en 2011. El foro transcurre en un país que ve cómo se diluye el modelo que preconizó la revolución de 2011 en Túnez y que mira con desesperación el avance de su gobierno provisional islamista sin que se haya fijado un sistema o una fecha para unas elecciones que cada vez se retrasan más en el tiempo y con la amenaza de huelgas como la actual de propietarios de panaderías, en protesta por el encarecimiento del pan subvencionado, con jóvenes desesperados que se inmolan y magistrados temerosos de una injerencia política en su profesión.
FUENTE.: LA INDEPENDENT - ESPAÑA (por Nuria Cornet, periodista. Fotografies de Josep Maria Sans -
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