jueves, 4 de abril de 2013

EL BOTÓN ANTIPÁNICO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


La Justicia santiagueña, gracias a un acuerdo llevado a cabo con el Ministerio de Justicia, está repartiendo botones antipánico entre las mujeres que estén involucradas en causas relacionadas con violencia familiar.




La problemática de la violencia de género provoca que los organismos estatales busquen soluciones para dar respuestas rápidas y efectivas. Si bien los problemas y eventos de estas características son difíciles de evitar en muchas ocasiones debido al poder de sumisión que ejercen algunos hombres sobre las mujeres, hay alternativas en este sentido.

En Santiago Del Estero, el Poder Judicial, gracias a una iniciativa del Ministerio de Justicia, está distribuyendo entre las afectadas por este flagelo que tengan una causa iniciada un botón antipánico, para evitar sucesos que puedan afectar a la víctima.

El presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Eduardo Lludgar, recordó que a partir del año pasado “hubo conversaciones con autoridades del Ministerio de Justicia, que se comprometieron a apoyar la lucha contra la violencia de género, mediante la implementación de tecnología, que son los botones antipánico. Justamente, en diciembre del año pasado nos visitaron integrantes de la empresa proveedora de estos elementos, a los fines de conversar con la parte técnica del Poder Judicial, en relación a la forma que podían ser implementados”.

En este sentido, el titular del Máximo Tribunal provincial destacó que “el lunes pasado hemos recibido de parte del Ministerio de Justicia la entrega de los primeros seis botones antipánico, los cuales -en los próximos días-vamos a poner a disposición de los distintos juzgados de Familia que lo requieran”.

Al mismo tiempo, el magistrado afirmó que “como esta es la primera entrega, si bien el número de aparatos todavía es escaso debido a la gran cantidad de demanda respecto de esta materia, esperamos en los próximos meses ir incorporando más elementos”.

Lludgar también explicó cómo funcionará el sistema: “Estos aparatos serán colocados como una experiencia de prueba, fundamentalmente en los casos de mayor riesgo que se detecten, así que creemos que se tratará de tener ya acordadas las implementaciones técnicas en el transcurso de la semana que viene, que si bien va a estar acotada por los feriados, en los dos días hábiles que quedan en la semana próxima los aparatos ya estarán disponibles, y después quedará a criterio de los jueces de Familia el otorgar a quien requiera el auxilio de estos elementos y así probar la eficacia de los mismos”.

Continuando con su explicación, alegó que “implica accionar un botón y satelitalmente se ubica la posición de la persona en riesgo, lo que facilitará que la patrulla policial más cercana acuda en socorro rápidamente. Estamos muy expectantes para ver cómo funciona y creemos que en el transcurso del año se irá proveyendo del número necesario de estos aparatos, para poder atender la gran demanda que tenemos, lamentablemente, de este flagelo”.

Por último, el titular del STJ de Santiago del Estero destacó que “Santiago del Estero es una de las pocas provincias en Argentina que comenzará a contar con estos elementos, lo que hará que podamos llegar con mayor eficacia a proteger a las personas que requieran el auxilio de este elemento”.


 FUENTE: DIARIO JUDICIAL

CON LAS MUJERES NO!


Un juez correccional de Entre Ríos rechazó un pedido de probation a un hombre involucrado en un caso de violencia de género. De esta forma defendió una postura en torno a la responsabilidad del Estado para brindar garantías a las víctimas.




Como lo indican los precedentes, la Justicia cada vez es menos tolerante con la violencia de género. Tanto la aplicación de la figura del femicidio, como otras garantías a favor de las víctimas de este flagelo, son elementos que los magistrados y demás integrantes del Poder Judicial y Ejecutivo tienen en consideración a la hora de tratar con situaciones de esta gravedad.

Bajo esta premisa, el titular del Juzgado Correccional 2 de Paraná, en Entre Ríos, Daniel Malatesta, decidió rechazar el pedido de probation de parte de la defensa de un hombre involucrado en un caso de lesiones agravado por violencia de género.

De esta manera, el juez se hizo eco de la normativa recientemente sancionada en el ámbito parlamentario sobre los rechazos de suspensiones del proceso a prueba para aquellos que estén involucrados en delitos de esta índole.

En primer lugar, el magistrado recordó un concepto fundamental: "Se entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal".

Con ese criterio, Malatesta precisó que “el Estado, desde todas sus órbitas, ha de ser el principal interesado y actor, al intervenir en cuestiones como la presente, buscando brindar adecuada protección a la víctima, como también intentando erradicar la violencia de género de la sociedad, por medio de una participación activa en la aplicación de las normas dictadas por el Congreso”.

El juez también citó el artículo siete de la Convención de Belem Do Pará: "Los Estados Partes condenan todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar por todos los medios y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: B. actuar con la debida diligencia para prevenir investigar, y sancionar la violencia contra la mujer".

Al mismo tiempo, y citando la jurisprudencia al respecto, el titular del Juzgado alegó que “la suspensión del juicio a prueba constituiría una infracción a los deberes del Estado asumidos ante la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la mujer”.

Al referirse al momento en que se llevó a cabo la audiencia, en presencia de los Ministerios Públicos de la Defensa y Fiscal, el juez destacó que no logró apreciar de parte del imputado una constricción respecto de los hechos: “Se dejó entrever cierta reticencia, intentos de justificación de su proceder en manifestaciones de victimización por parte del incurso, lo cual no alcanzó a generar el convencimiento suficiente respecto de la comunicación de la necesidad de solucionar el conflicto penal que la probation como beneficio importa”.

FUENTE. DIARIO JUDICIAL 


PTO DESEADO: POLICÍA DENUNCIADO POR ABUSO SEXUAL DE UNA NENA DE 12 AÑOS SE FUGÓ DE LA LOCALIDAD.


Un efectivo policial de 35 años que se desempeñaba en la dependencia policial de esta localidad hizo abandono de servicio llevándose el arma reglamentaria luego de que fuera denunciado en sede judicial por el presunto abuso sexual de una nena de 12 años que sería amiga de su propia hija, según se indicó.



La denuncia fue efectuada por la madre de la niña poco después que la misma pequeña, mostrando un mensaje de texto enviado por el presunto abusador le confiara entre lágrimas el terrible calvario que estaba viviendo.
Si bien se mantiene un estricto silencio sobre el hecho, familiares de la menor que ayer se comunicaron con este diario, señalaron que los abusos contra la nena, se habrían sucedido al menos en 3 ocasiones y siempre dentro del vehículo del denunciado.
“Este tipo es esposo de la mejor amiga de la mamá de la nena, y a su vez hay una amistad de siempre entre las nenas del matrimonio y eran de visitarse seguido, y en esas visitas cuando el tipo la llevaba a la nena en el auto sucedían los abusos”, confió un familiar de la madre de la niña abusada que pidió reservas.

Allanamiento efectuado por Prefectura

Tras la denuncia, y luego de las pericias médicas que daban cuenta de lesiones en las partes íntimas de la menor, el juez Oldemar Villa apartó a la Policía de la investigación y pidió la colaboración de efectivos de Prefectura que al mando de un oficial de esa Fuerza realizaron un allanamiento en la vivienda del sospechado procediendo al secuestro de elementos valiosos para la causa y del automóvil donde se habrían cometido los abusos.
Si bien hasta el momento el juez no dictó una orden de captura, fuentes policiales que se comunicaron con este diario confiaron que el efectivo denunciado hizo abandono de servicio llevándose el arma reglamentaria, aunque en las últimas horas se habría comunicado con la dependencia para informar que se presentará con un abogado.

FUENTE: TIEMPO SUR

miércoles, 3 de abril de 2013

ITALIA: ¿ UN DEPARTAMENTO EN VEZ DE LA DELEGACIÓN A LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES?


 Colleferro: Representación de género en la Ciudad: El Presidente del Consejo de Asuntos Generales Comisión, Remo Paniccia, convocó a la delegación de la Mujer Ver Colleferro oído ya el pasado martes, 26 de marzo, para ilustrar la Petición Popular propone que el Ayuntamiento creó un cuerpo de la representación de género, llamado Vista territorial de la Mujer.




Martes, 02 de abril, el Presidente del Consejo de Asuntos Generales Comisión, Remo Paniccia, convocó a la delegación de la Mujer Ver Colleferro oído ya el pasado martes, 26 de marzo, para ilustrar la Petición Popular propone que el Ayuntamiento creó un cuerpo la representación de género, llamado Vista territorial de la Mujer.

Durante la reunión también se demostró, a continuación, presentó la propuesta de que su inserción directa en las reglas de la ley municipal nuevo.

En los meses antes de que el grupo hace que las mujeres ya se había reunido con el presidente del Concejo Municipal, Del Ferraro, y varios líderes de grupos para conocer su orientación sobre la cuestión de la subrepresentación de las mujeres en los órganos institucionales y de intervenir a través del establecimiento de un grupo especial .

Ninguna fuerza política se ha expresado calificado o ha expresado una posición contraria a la iniciativa que afecta a cerca del 52% de la femenina. En las últimas elecciones los partidos finalmente han entrado más mujeres en las listas y las mujeres tienen que sopesar sus opciones, influir en el resultado de las elecciones.

Lo único que quieren la igualdad con los hombres en términos de igualdad de oportunidades y la equidad social, lo que significa la lucha contra el desempleo y la pobreza, el acceso a la educación superior y los niveles profesionales, con la maternidad y la garantía de los servicios de salud.

Muchos de ellas quieren que se garantice la presencia de la mujer en la política como en la economía y no quieren ser excluidas de la toma de decisiones y la participación democrática.

En estos temas, la cultura de la igualdad de género y la representación de la mujer en las mujeres del grupo Make Pide a la Comisión de Asuntos Generales de la Junta una confrontación política y confía en que puede desarrollarse en un clima de respeto y colaboración con todas las fuerzas políticas y sociales, dejando Al fondo, la decisión del Tribunal Administrativo Regional de Lazio en el consejo municipal Monogenere, que se compone únicamente de concejales hombres, en contraste con el principio de igualdad en el centro de nuestro sistema legal.

Algunos se plantean dudas por el hecho de que el Cacciotti Mayor, después de aceptar la petición del grupo ven a las mujeres, apoyadas por las mujeres del Partido Demócrata, a las políticas de delegación para la igualdad de género y lo atribuyen a sí mismo, se dio aviso El Ayuntamiento, sin encontrar necesario también informar directamente a los representantes del grupo, demostrando falta de sensibilidad política.

En verdad, esta actitud ha dejado claro a las mujeres del grupo Compruebe que el Cacciotti alcalde no tenía ninguna intención de reconocer el valor cívico de su reclamación y el significado político de un proxy que protege los derechos de las mujeres, debido a su alto contenido cruz, hasta el punto de que no tenemos confirmación de su oficina a la adopción y / o adoptar la medida de asociación, como se pide en la ciudad eléctrica y anunciado por él en el Ayuntamiento, una señal de que la delegación no es tan formal! De hecho, tiene una fuerte voluntad política y social, institucional y cultural .

Es 'claro que la delegación es sólo una herramienta para ayudar a promover los principios de igualdad y la consecución de la igualdad de condiciones para todos en el contexto del desarrollo de la igualdad en la diversidad  de género.

Las mujeres en la actualidad e históricamente, están "excluidas" del poder de toma de decisiones, la representación institucional, etc., Pero el desarrollo económico y cultural es un proceso que no sólo los hombres sino también las mujeres.

Por todas estas razones, el grupo de ver a las mujeres , pregunta en la próxima reunión de la Cacciotti alcalde ya no es un sustituto "virtual", sino un verdadero Departamento de Igualdad de Oportunidades , demostrando en la práctica que también en el lado de las mujeres, sobre cuyos hombros soportar la carga de cuidar a la familia, los hijos, padres ancianos, etc., en el esfuerzo diario para conciliar el ritmo de vida y de trabajo.

"Departamentos para los actos de igualdad de oportunidades como guarnición a través del cual se comunican e interactúan, el acceso a los servicios y obtener respuestas , establecer que significa hacer una elección política fundamental con el fin de dar una mayor visibilidad y claridad a estas cuestiones en el interés de todos, especialmente mujeres y las familias, si queremos promover el diálogo entre la Administración y la ciudadanía.


fuente: Il paese delle donne.
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 Grupo A mirar a las mujeres - Email: consultaledonne@libero.it - Facebook: consultaledonne



PERÚ: MEDIDAS PARA REDUCIR BRECHA DE GÉNERO Y EL ACOSO SEXUAL



7 de cada 10 mujeres entre los 18 y 29 años han sufrido por lo menos una modalidad de acoso sexual callejero en los últimos seis meses.




Lima, - El gobierno peruano se propone revertir el acoso sexual callejero, el hostigamiento sexual en los centros de trabajo y reducir las brechas de género, especialmente en las remuneraciones del sector público, mediante 10 medidas concretas.

El anuncio lo hizo el pasado 25 de marzo el presidente del Consejo de ministros, Juan Jiménez, durante la presentación al Congreso de la República de los avances en el cumplimiento de la Ley de Igualdad de Oportunidades entre el Hombre y la Mujer.

El ministro se mostró consternado porque en el país siete de cada 10 mujeres entre los 18 y 29 años han sufrido por lo menos una modalidad de acoso sexual callejero en los últimos seis meses.

Dijo que este hecho contribuye a aumentar la sensación de inseguridad y miedo en las calles y expone a "cualquier mujer, incluidas niñas y jóvenes, a una sensación permanente de inseguridad y temor".

Seguidamente anunció que su portafolio prepara una guía para la prevención e investigación del hostigamiento sexual. "Será un primer paso para vencer el acoso sexual en los centros laborales, educativos, y también el acoso callejero, que ofende y que agrede a nuestras niñas y jóvenes", subrayó.

Dijo que con ello las entidades públicas y privadas podrán identificar los casos de hostigamiento sexual, e implementar acciones efectivas de prevención, investigación y sanción.

Hacia la igualdad remunerativa

Una segunda medida tiene que ver con la igualdad remunerativa en el sector público para lo cual se viene preparando una metodología que permita evaluar objetivamente los puestos de trabajo, evitando sesgos sexistas que crean desigualdades remunerativas, señaló.

La ministra de la mujer, Ana Jara, quien también asistió a la presentación, informó que solo tres de cada 10 funcionarios públicos son mujeres y que en promedio los trabajadores públicos perciben ingresos 72 por ciento más altos que las mujeres del sector. A nivel profesional, ellos ganan en promedio 42 por ciento más que las profesionales, dijo.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en la actividad privada en Lima Metropolitana a fines de 2011 (último dato disponible), el ingreso promedio salarial masculino era de 1.494 soles (588 dólares al tipo de cambio actual) y el de la mujer, 992 soles (390 dólares).

Y de acuerdo con el informe sobre la Brecha de Género Mundial 2012, del Foro Económico Mundial, el Perú retrocedió cinco lugares debido a la caída en el rubro de igualdad de salarios y menor presencia de mujeres en cargos públicos.

Sin embargo, siete mujeres ostentan cargos de ministras de estado, una cifra récord en los anales del poder ejecutivo peruano; ellas, además, ocupan las carteras más directamente relacionadas con la inclusión social y productiva.

Como parte de las medidas, se ha determinado que el 55 por ciento de beneficiarios de los programas de capacitación laboral para jóvenes y poblaciones pobres sean mujeres.

Además, en el programa Trabaja Perú, cuyo objetivo es generar empleos temporales para poblaciones vulnerables, la meta es que el 60 por ciento de los empleos sean para mujeres.

Defensa de mujeres maltratadas

Las medidas también incluyen disposiciones específicas para los casos de violencia sexual y trata de personas, "práctica inadmisible que (en el gobierno) no podemos tolerar", precisó Jiménez.

La cobertura de atención para las mujeres maltratadas será ampliada al 86 por ciento del territorio nacional, con la apertura en más provincias del interior de 25 nuevos locales del Centro de Emergencia Mujer, con un financiamiento de 42 millones de soles (casi 16.5 millones de dólares).

Jara informó que durante 2012 se registraron 97 feminicidios -23 menos que los registrados en 2011- y 31 tentativas de feminicidios, 10 menos que el año anterior.

Asimismo, las sedes diplomáticas peruanas en el exterior ofrecerán un programa de asistencia en caso de violencia sexual contra las connacionales que incluirá protección consular, inserción en redes de protección y, de ser necesario, la repatriación de la víctima.

Las medidas también incluyen al sector salud, donde se priorizará la incorporación de las mujeres rurales al aseguramiento universal gratuito, y la disminución de la mortalidad materna a 66 muertes por 100.000 nacidos vivos para 2015. Actualmente la tasa es de 93 por 100.000 nacidos vivos.

Fuente y foto: Archivo AmecoPress. 

LAS LEYES DE FEMINICIDIO NO SON SUFICIENTES


La Fundación Heinrich Böll publicó la tercera edición de su informe Feminicidio: un problema global; en este caso el subtítulo es “de Madrid a Santiago” y analiza el problema del feminicidio en varios países de América Latina y en Italia y España desde el punto de vista legislativo, particularmente en lo que concierne a la sanción de las leyes de feminicidio. Señala que las mismas no son suficientes si no se encara a la vez una reforma de los sistemas judiciales y de seguridad que jerarquice la problemática de la violencia de género entre sus prioridades. También se señala que mientras en Centroamérica los índices son altísimos -vinculados a la mayor presencia de armas por otros delitos y a la utilización del cuerpo de las mujeres como botín de guerra en el contexto de conflictos armados y violencia social-, en países como Chile y Argentina los feminicidios se parecen más a los que se producen en naciones europeas: crímenes cometidos por parejas o ex parejas en el marco de relaciones sentimentales. A continuación reproducimos la Introducción del informe y la posibilidad de descargarlo completo. 
“A nivel mundial, la prevalencia de las diferentes manifestaciones de asesinatos de mujeres por razones de género han alcanzando proporciones alarmantes. Dichas manifestaciones, social y culturalmente arraigadas, siguen siendo aceptadas, toleradas o justificadas y quedan habitualmente impunes. Por lo que a la responsabilidad de los Estados a la hora de promover y proteger los derechos de la mujer con la debida diligencia se refiere; esta brilla por su ausencia en relación con los asesinatos de mujeres. La responsabilidad de los Estados de actuar con la debida diligencia en cuanto a la promoción y protección de los derechos de las mujeres, es excesivamente insuficiente frente a los asesinatos de mujeres.”
Rashida Manjoo - Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias.
 La Oficina de Naciones Unidas sobre las Drogas y el Delito (UNODC) presentó un Estudio Global sobre Homicidios en 2011, compilando información estadística a nivel mundial sobre este crimen. Los hallazgos muestran una tendencia en las últimas décadas a la reducción de los homicidios a nivel global. Sin embargo, la situación es opuesta en los homicidios de mujeres: si bien éstos siguen siendo minoritarios en el total de homicidios, son ellas las principales víctimas de los homicidios que se cometen en el ámbito de las relaciones de familia o pareja, crímenes que no experimentan disminución con el paso de los años. Como señala la UNODC, “(…) esto implica que, en contextos de disminución de los niveles globales de homicidios, la proporción de hombres entre todas las víctimas de homicidios disminuye gradualmente con el tiempo, mientras que la proporción de mujeres víctimas se incrementa.
Este incremento también ha sido recientemente reconocido por la Relatora Especial sobre Violencia contra las Mujeres de Naciones Unidas, Rashida Manjoo. En Europa, países como España, que han implementado reformas relevantes en la respuesta estatal frente a la violencia de género, no consiguen reducir las muertes de mujeres, y en países como Italia, la información de las organizaciones de la sociedad civil al respecto muestra también un aumento de estos homicidios en los últimos años.
En Latinoamérica, los homicidios de mujeres por razones de género han sido denunciados por el movimiento de mujeres como femicidios/feminicidios desde hace casi dos décadas. Estos crímenes, sin embargo, no sólo son cometidos por parejas o exparejas de las mujeres, sino también por desconocidos, frecuentemente con violencia sexual o ensañamiento sexualizado. Además, estos crímenes se están incrementando en el actual contexto de violencia armada que afecta a varios países de la región.
En algunos países de Centroamérica, el incremento de homicidios de mujeres es de casi tres veces más que el aumento en la de tasa de homicidios de hombres, incremento que se relaciona directamente con los actuales contextos y dinámicas en parte de la región, caracterizados por la presencia de mafias y redes delictivas asociadas principalmente al comercio de drogas, trata de personas, etc., así como al débil funcionamiento de los sistemas de justicia.
La situación es similar en algunas regiones de México, donde actualmente en sólo un año hay tantos asesinatos de mujeres como antes había en una década. Frente a esta realidad y las denuncias globales sobre los femicidios y feminicidios, desde el año 2007 diversos países latinoamericanos han tipificado un nuevo delito: el femicidio o feminicidio, para sancionar específicamente los homicidios de mujeres cometidos por razones de género, crímenes similares a los hate crimes o crímenes de odio, pues encuentran su causa en la discriminación de las mujeres. Actualmente, nueve países latinoamericanos han introducido esta figura (Costa Rica, Guatemala, Colombia, Chile, El Salvador, Perú, Nicaragua, México y Argentina), así como más de quince entidades federativas mexicanas. También se encuentra actualmente en discusión parlamentaria en otros países, como Honduras, Bolivia y Panamá.
Estas leyes constituyen un paso adelante en el reconocimiento de la gravedad y las características particulares de la violencia contra las mujeres, pero su sola adopción no constituye una garantía de la implementación de las políticas públicas necesarias para contribuir a la prevención y erradicación de este fenómeno. Algunas de estas leyes -como en el caso de Chile, Perú y diversas entidades federativas mexicanas- son sólo disposiciones penales aisladas, que introducen un nuevo delito sin contemplar medidas de prevención ni políticas públicas encaminadas a favorecer la investigación, sanción y erradicación de este fenómeno. Al ser leyes penales suponen costos muy bajos para el Estado, comparados con los recursos que, por ejemplo, algunos países debieran invertir para hacer frente a problemas estructurales del sistema de justicia que conducen a la impunidad de los feminicidios y otros crímenes –incluyendo transformaciones procesales penales, investigación y sanción a responsables de corrupción y negligencia, etc.

Por otro lado, aunque las leyes que tipifican el femicidio gozan de popularidad mediática y política, suelen ser también muy controversiales y enfrentan una fuerte oposición especialmente desde la esfera jurídica. Ello se manifiesta tanto en que las leyes adoptadas en los diversos países son muy distintas entre sí (haciendo que casos que constituyen femicidio/feminicidio en un país no lo sean en otro) así como en diversos problemas u obstáculos a su aplicación, haciendo que en algunos casos su aplicación sea prácticamente nula. Asimismo, aunque la denuncia feminista en torno a los feminicidios históricamente enfatizó la responsabilidad de los Estados por la impunidad en que permanecían muchos de ellos, las leyes adoptadas han eliminado toda referencia a la responsabilidad del Estado y sus agentes en la investigación y sanción de estos crímenes.
Si bien las nuevas leyes que tipifican el femicidio/feminicidio pueden contribuir –si son efectivamente aplicadas- a reducir la impunidad, que es un problema adicional en varios países de la región, pero para ello resulta imprescindible –tal como lo señala la sentencia del caso Campo Algodonero– abordar los problemas estructurales de sus sistemas de justicia, como la negligente actuación de los organismos policiales y judiciales involucrados en la investigación, y estos aspectos no se resuelven con la sola tipificación del feminicidio.
Asimismo, los diversos tipos penales de femicidio/feminicidio existentes en la región tampoco facilitan el registro estadístico, y la comparación es en muchos casos imposible: por ejemplo, los homicidios de mujeres cometidos por desconocidos en el marco de una agresión sexual no constituyen femicidio de acuerdo a las leyes de Chile, Perú o Costa Rica. Esto evidentemente hace que los registros varíen sustancialmente de unos países a otros.
Hoy resulta necesario, por tanto, a pesar de la tipificación del femicidio/feminicidio, insistir en la necesidad del registro adecuado de estos casos,
principalmente por dos razones. Primero, porque el registro de estos homicidios de mujeres es el único dato que puede llegar a ser comparable entre los diversos países, pues se basa en un hecho objetivo (la muerte) y en uno de los delitos (el homicidio, en sus diversas variantes) con la menor tasa de cifra negra o subregistro a nivel comparado. La medición de estos homicidios constituye un indicador claro de los índices de violencia contra las mujeres en distintos países, pues a diferencia de otros instrumentos de medición (como las encuestas o denuncias) posee una mayor objetividad. Y en segundo lugar, porque la información sobre los homicidios de mujeres permite elaborar políticas preventivas adecuadas. Los femicidios/feminicidios que llegan a cometerse constituyen casos en los cuales no se ha conseguido prevenir adecuadamente esta violencia, y por tanto, muestran los puntos débiles tanto en políticas sociales como en la atención judicial de los casos.
El registro estadístico, además, permite identificar qué tipo de femicidios/feminicidios son los de mayor prevalencia en un país o región, y por tanto, elaborar políticas preventivas adecuadas a la realidad concreta de cada lugar. Al respecto, es importante considerar que los diversos países presentan realidades de violencia diferentes que se reflejan también en la violencia contra las mujeres y los femicidios/feminicidios: en países como Chile o Argentina, por ejemplo, estos crímenes son más similares a los que se encuentran en otros países del mundo, pues la mayor parte de los homicidios de mujeres por razones de género son cometidos por sus parejas o ex parejas. Las políticas de prevención de los femicidios en estos casos, serán necesariamente muy diferentes de las políticas de prevención de aquellos que se cometen en contextos de alta violencia y criminalidad organizada, como ocurre en ciertas regiones de Centroamérica y México.
En estos países, donde la violencia armada se ha incrementado en los últimos años como consecuencia del aumento de la criminalidad organizada y la guerra contra las drogas, los femicidios/feminicidios se incrementan tanto por la mayor disponibilidad y acceso a las armas, como también porque –al igual que en otros conflictos armados– la crueldad contra las mujeres posee connotaciones simbólicas dentro de los grupos armados –que se ensañan con los cuerpos de mujeres–, y la violencia contra ellas también se utiliza como forma de enviar mensajes de amenazas o ajuste de cuentas a sus parejas masculinas. En estos casos, la alta violencia y criminalidad organizada favorecen igualmente la débil actuación de los sistemas de justicia y la consecuente impunidad en muchos casos.

En estas regiones, las políticas adecuadas para prevención y reducción de los femicidios/feminicidios deben considerar estos contextos, reconociendo que el narcotráfico ha generado una violencia cada vez más generalizada, y que, por tanto, detener el aumento de la violencia contra las mujeres en parte importante del continente requiere con urgencia una revisión de las políticas de prohibición del comercio de drogas, como lo han señalado recientemente más de un centenar de organizaciones de mujeres en Latinoamérica. Por ello la reducción de los homicidios de mujeres por razones de género exige la implementación de políticas públicas que hagan frente a la diversidad de realidades en que se cometen estos crímenes, entendiendo que existe una diversidad a nivel latinoamericano, pero también que hay regiones o grupos de países que enfrentan problemas similares. La coordinación internacional, en este sentido, puede precisamente favorecer estrategias comunes para los países que se ven enfrentados a fenómenos similares, como ocurre con la criminalidad organizada en Centroamérica, o los crímenes relacionados con la violencia ejercida por parejas o ex parejas en otros países tanto de Latinoamérica como en Europa.

Existe hoy un marco jurídico internacional que favorece esta coordinación, considerando que el ámbito latinoamericano desde hace más de una década cuenta con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), y la reciente aprobación a nivel europeo del Convenio Europeo para la Lucha contra la Violencia hacia la Mujer y su Prevención. Es imprescindible que los Estados asuman las cifras de femicidio/feminicidio como una responsabilidad política, como lo han hecho ver las organizaciones feministas latinoamericanas en los últimos años, y por ello en su disminución debe encontrarse un compromiso tan fuerte como el que los Estados tienen frente a las cifras de mortalidad infantil o desnutrición. Pero estas cifras no sólo son un indicador de un grave problema de salud pública, sino también de la persistencia y gravedad de la discriminación contra las mujeres en nuestras sociedades.
fuente: COMUNICAR IGUALDAD - POR SANDRA CHAHER




# SIN PERDÓN


El aviso “Perdón por buscar el roce en el bondi” de la cerveza Schneider minimizaba la violencia sexual en el colectivo que conocen todas las mujeres y sufren especialmente las niñas. 
Una página de repudio en Facebook cosechó más de 5000 adhesiones y logró que se levantara la campaña. El año pasado alrededor de 100 mujeres llegaron a denunciar esa forma de violencia que se expresa en manoseos o apoyos. Las formas de defensa son el escrache, el grito y la solidaridad en un camino de ida y vuelta que propone dejar de aguantar.



“Es como si tuviéramos que agradecer a la vida que no fuimos violadas, sólo un poco abusadas”, dice Majo, que un 23 de diciembre, de hace seis años, a sus 20 años, iba al cumpleaños de una amiga y se tomó el tren Sarmiento, en la estación Ramos Mejía.

–Mientras esperaba el tren en el andén, donde había muchísima gente, había un hombre que me miraba mucho todo el tiempo. Cuando llega el tren, me acerco a la puerta para subir y el tipo se me pone atrás apoyándome un poco. En ese momento pensé que era sin querer, porque la gente empujaba para subir. El tipo me empezó a tocar la pierna, casi un roce. Cuando ya se hizo más evidente que no era sin querer, le metí un codazo y dejó de tocarme. No obstante, y adelante de toda la gente, el tipo empezó a masturbarse. Yo no lo veía, pero notaba unos movimientos extraños. Estaba muy asustada y no podía moverme porque no había lugar. No podía creer que fuese real, pensé que estaba equivocada, porque creí que si alguien lo estaba viendo iba a decirle o hacerle algo. En un momento sentí mojado mi vestido. Me bajé del tren llorando, asustada, sintiéndome culpable por no haber reaccionado, por haber desconfiado de mí más que del tipo, indignada con los pasajeros que vieron lo que el tipo hacía y que no movieron un pelo –recuerda.

“Perdón por buscar el roce en el bondi”, se reía el cartel de la cerveza Schneider en las publicidades de las paradas de colectivo. La propaganda era tan indiferente a esa sombra que se asoma en la espalda de una mujer que no sabe quién y cómo está detrás de ella en un transporte que generó indignación y tuvo que ser levantada. La bronca sulfuró algo más que la corrección política. Traspasó la fibra íntima de las mujeres que (casi todas, si no todas) vivieron, sufrieron algún roce, en el colectivo, el tren o el subte o padecieron la duda, la incertidumbre, el ahogo o la ira, el grito y la razón al defenderse de un hombre que se aprovecha del amontonamiento para abusar de la cercanía de los cuerpos y traspasar su filo.

Los abusos cotidianos sobre el cuerpo mordido de las mujeres acostumbrado a estreñirse, esconderse, contraerse, estar en guardia son una forma de abuso. Incluso, el apoyo en el colectivo o la tocada en el tren son un delito contra la integridad sexual. Muy pocas veces llegan a una denuncia. Pero, a veces, se concretan. Noventa y una mujeres se animaron durante el año pasado a denunciar esos actos vejatorios que parecen menores por no llegar a una penetración pero que responden a una idea masculina de propiedad sobre un cuerpo femenino que no les pertenece. Durante el 2012 el 8 por ciento de las 1138 intervenciones del equipo de violencia sexual del programa Las víctimas contra las violencias, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, fueron en actos realizados en transportes públicos. En realidad, las mujeres que se atreven a denunciar son la excepción a la idea de que el manoseo cotidiano es tan normal como viajar mal, parados o apretados. Pero no es lo mismo y, mucho menos, que esa violencia comienza sobre las niñas apenas se desarrollan. Por eso, todas las estrategias de defensa: gritar, correrse, marcar el abuso, ser solidaria con otras mujeres, denunciar son una forma de desmontar esa violencia tan cotidiana como transportarse.

El 19 de marzo, se creó la página “Repudio a la campaña en vía pública de cerveza Schneider” en Facebook. La historia empezó así: “El 18 de marzo de marzo vi el cartel en Olivos y el 19 de marzo decidí sacarle una foto, y con Adolfo Rozenfeld, que somos de dos generaciones y dos sexos distintos, armamos la página. Fue impresionante el quilombo que se armó”, evalúa la teórica de arte Florencia Braga Menéndez. Ella, además, piensa que una de las peores frases de la publicidad era, justamente, la palabra perdón. “La forma de pedir disculpas es la misma de un golpeador de pedir disculpas. Es el momento previo a pegar una patada.” Perdón fue también lo que hizo la agencia Ogilvy –que ya había tenido problemas por avisos sexistas anteriores– después del repudio del Inadi y de las y los 5000 usuarios de Facebook. “El equipo de trabajo de Schneider está integrado tanto por hombres como por mujeres y lamentamos que el objetivo humorístico de la campaña haya sido interpretado de una forma alternativa. Sin embargo, decidimos remover esta pieza en particular que entendemos que podría ofender, molestar e incomodar.”

El realizador audiovisual y fotógrafo Adolfo Rozenfeld cuenta su experiencia: “Hace una semana no hubiera podido imaginarlo. Pero ayer me encontré en una reunión con autoridades de organismos estatales: los responsables de fiscalizar en cuestiones de discriminación, género y medios de comunicación. Y sentadas a mi lado, mujeres muy lúcidas que no se habían visto antes. Todas personas que habitan la categoría ‘gente que sabe mucho más que yo’. Y esto ocurrió porque, hace unos días, largamos con Florencia Braga Menéndez una página en Facebook. Fue algo muy espontáneo, y lo motorizó un sentido de complicidad. Queríamos canalizar la úlcera visual que nos había provocado una campaña publicitaria en la vía pública. Un afiche. Proponía trivializar el acoso callejero como conducta. Esta vez la violencia de género había atravesado las fronteras del Código Penal, pensamos. Invitamos a los amigos: resultó que éramos miles. Había una sedimentación silenciosa de hartazgo. Fue una construcción colectiva. Miles de mujeres que no quieren que las apoyen en un colectivo. Miles de hombres que no quieren que apoyen a sus hijas, hermanas y parejas. Todos sincronizados en la rapidez de reflejos. El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión informó que nunca antes habían recibido tal cantidad de denuncias en tan poco tiempo. Las redes sociales, parece, podrían ser algo más que el lugar donde uno pasa el tiempo en el que nada pasa. En menos de un día, la cervecera Schneider y la agencia Ogilvy levantaron la campaña”.

Lo interesante es que en esa página se empezaron a contar historias que estaban arrinconadas en la garganta y empezaron a escupirse buscando en las palabras construir un relato en donde la solidaridad encuentre una forma de resistencia a los cuchillazos cotidianos, como la experiencia en Rosario de stickers que indicaban prohibido apoyar. También en el spot de la campaña de sensibilización en violencia de género del Area Mujer de Cancillería de la Nación, dirigido por Susana Nieri, se enmarca entre las formas de violencia de género a las apretadas en los trenes.

Mientras que en la obra de teatro Sentimientos sí y sentimientos no, escrita para poner en práctica la educación sexual y prevenir el abuso sexual, se enseña a las chicas a seguir sus sensaciones, a pedir ayuda o a reprocharles a sus acosadores, por más que les digan que no fueron o que ellas están locas, que no pueden usar su cuerpo como respaldo, y que confíen si se sienten incómodas en sus percepciones para gritar o pedir ayuda. Lo que para la publicidad era gracioso para muchas mujeres es, todavía, una mochila en la vía pública. Una mochila que, incluso, hace que dé miedo viajar o salir.

Daniela tiene hoy 44 años y se acuerda con detalle de la experiencia que vivió a los 12:

–Viajaba en el subte camino al colegio. El tipo se me pegó a sabiendas y ante la mirada de gente, lo cual incrementaba mi vergüenza. No pude gritar ni hacer nada. Yo me movía de lugar para evitarlo y el tipo se me volvía a pegar. Mi atención estaba dividida entre lo que sentía que el tipo hacía y una parte de mí quería negar y la sensación de vergüenza, de sentir que mi cara explotaba de roja y mi mirada suplicante para que alguien parara la situación. Mi vergüenza, la que siempre tuve, es no haber hecho nada.

Los acosos colectivos no pasan como los viajes cotidianos. Quedan como un recuerdo que marca. También porque muchas veces nadie se mete, a pesar de que está a la vista de todos. Y porque, como en otros delitos sexuales, la culpa se vuelve sobre la víctima.

“De grande, una vez, en tren de confesiones, se lo conté a mi mamá, y su respuesta hizo que yo agradeciera no habérselo contado cuando ocurrió. Mi vieja me dijo ‘si no gritaste o hiciste nada, es porque te gustó’. Me dolió que me dijera eso. Pero ya soy adulta. De niña me hubiera hecho mierda”, evalúa Daniela.

“Nos llegan denuncias de colectivos, transporte, trenes de abuso. El apoyo, toqueteo, manoseo o el roce queda como que no pasó a mayores y está tipificado en la ley como delitos contra la integridad sexual”, especifica Paola Rovediello, psicóloga y supervisora del equipo móvil de atención a víctimas de violencia sexual perteneciente al programa Las víctimas contra las violencias. “Cuando no hay consentimiento hay abuso sexual. Aunque se subestime o se minimice es un delito. Y la denuncia para reactivar los derechos de la mujer, para prevenir otro posible delito y para reparar la psiquis del hecho violento de la víctima y para reafirmar que no quede impune.” En el radio de la Capital Federal se puede llamar al 137 y las mujeres van a estar acompañadas frente a una denuncia y recibir asistencia psicoterapéutica. La psicóloga da una serie de estrategias posibles: “En principio, que reaccionen porque eso no es natural, que pidan ayuda a quien puedan, que puedan denunciar a la policía llamando para iniciar una denuncia de abuso sexual y que sepan que una mujer que es abusada no está sola”.

Joaquina puede poner algo de eso en práctica. “Tengo 27 años y me acuerdo como si fuera ayer de cuando tenía diez años. Pero aunque te sentís muy mal no es como cuando era chiquita. Sin ir más lejos, la semana pasada subí al tren en Retiro, me tocaron el culo y lo reinsulté poniéndolo en evidencia, saltaron unos chicos a defenderme y el tipo de la vergüenza se bajó del tren. Eso, con nueve años, no me animaba a hacerlo.”

Inti Tidball es cocoordinadora de Hollaback, una organización dedicada a combatir el acoso callejero en donde el 10 por ciento de los testimonios apuntan a vivencias en transporte público. Ella comparte un método de autodefensa verbal que consiste en una estrategia tripartita adonde 1) se describe lo más objetivamente posible lo que está pasando. Por ejemplo: “estás apoyando tu mano sobre mi pierna”/ “tocando el culo”/ “apoyando tu erección contra mis nalgas”); 2) se describe cómo eso nos afecta. Por ejemplo: “eso me pone muy incómoda”/ “me molesta”/ “me duele”/ “no me gusta”/ “me da rabia”; 3) se da una dirección concreta de qué es lo querés que pase, sin pedir disculpas, ni perdón ni dar explicaciones. Por ejemplo: “quiero que te corras”/ “que te bajes del bondi”/ “que saques tu mano”. Esto también se le puede decir a un tercero. Por ejemplo, al conductor del bondi: “Este hombre me está tocando la cola, me molesta, quiero que se baje ya”.

Las formas de defensa
Son una herramienta colectiva de resistencia para que pararse en el bondi no sea más una mala noticia sino una forma de dignidad y de apropiación de un cuerpo que deja de hacer contracciones ante cada frenada. Galatea cuenta una historia de cuando viajaba en La Plata tarde y con un colectivo casi vacío:

–Había una nena que tendría unos 12 años sentada en un asiento simple más o menos en el medio y yo iba en el último de la misma fila. Subió un tipo y se quedó parado. Se paró al lado de la nena y le empezó a apoyar el bulto en el brazo. La nena se iba corriendo hacia el vidrio y el tipo insistía... Bueno, no insistió por mucho tiempo porque yo le grité desde la otra punta del colectivo que veía lo que estaba haciendo y que la dejara tranquila. El tipo protestó un poco, pero como yo seguía mirándolo fijo entonces terminó bajándose. Nadie intervino, ni los dos otros pasajeros ni el chofer. Yo me acerqué a la nena y le dije que si le volvía a pasar una cosa así que se levantara y se alejara.

PAGINA 12 -  Por Luciana Peker