sábado, 16 de febrero de 2013

PARTE 6: AMOR Y SÍNDROME DE ESTOCOLMO



Combinar dos situaciones:  invasivas y malsanas.-

La combinación del síndrome de Estocolmo y la disonancia cognitiva da lugar a una víctima que no sólo cree que la relación es aceptable sino también que la necesita desesperadamente para su supervivencia.

La víctima piensa que se vendrá abajo psicológicamente si la relación termina. En relaciones largas, la víctima ha invertido todo en ella. Ahora la relación decide su nivel de autoestima, valía personal y salud emocional.

Por las razones descritas, la víctima piensa que familiares y amigos son una amenaza para la relación y , finalmente, para su salud personal y su existencia. Cuanto más protesten los familiares y amigos por la naturaleza abusiva de la relación, más desarrollará la víctima una disonancia cognitiva y se pondrá a la defensiva. En este punto, familiares y amigos se vuelven víctimas del individuo maltratador.

Es importante destacar que tanto el síndrome de Estocolmo como la disonancia cognitiva se desarrollan de un modo involuntario. La víctima no inventa esto a propósito. Ambos se desarrollan como un intento de existir y sobrevivir en un ambiente amenazante y controlador. A pesar de lo que podamos creer, nuestro ser querido no está en esa relación para irritarnos, avergonzarnos o llevarnos a la bebida. Lo que puede haber empezado como una relación normal, se ha convertido en una relación abusiva. Están intentando sobrevivir. Su personalidad está desarrollando los sentimientos y pensamientos necesarios para sobrevivir y disminuir el ataque emocional y físico.

Todos nosotros hemos desarrollado actitudes y emociones que nos ayudan a aceptar y sobrevivir en ciertas situaciones. Tenemos esas actitudes y emociones acerca de nuestros trabajos, comunidad y otras áreas de la vida. Cómo hemos visto a lo largo de la historia, cuanto más disfuncional sea la situación, más disfuncional es nuestra adaptación a ella para sobrevivir. La víctima se implica en un intento por sobrevivir y hacer que la relación funcione. Una vez que llega a la conclusión de que no funciona y no puede arreglarse, necesitará nuestro apoyo mientras pacientemente esperamos que tome la decisión de volver a un estilo de vida sano y positivo.

FUENTE: Autor: Joseph M. Carver, psicólogo 



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