domingo, 17 de febrero de 2013

PARTE 7 (última) : AMOR Y SÍNDROME DE ESTOCOLMO


Familiares y amigos de la víctima

Cuando la familia se encuentra con un ser querido envuelto en una relación con una persona abusiva, la situación se vuelve emocionalmente dolorosa y socialmente difícil para la familia.

Probablemente la víctima ha tenido que elegir entre la relación o la familia. Esta elección es más difícil debido al control e intimidación que se encuentra a menudo presente en una relación de este tipo. Sabiendo que elegir la familia puede tener graves consecuencias personales y sociales, la familia siempre queda en segundo lugar. Ten en cuenta que la víctima sabe en su interior que la familia siempre la querrá y aceptará su regreso cuando suceda.

Recuerda que cuanto más presiones a la víctima del abusador, más probarás su punto de vista. Le dirá que su familia está tratando de arruinar su maravillosa relación. Utilizará la presión en forma de contacto, comentarios y comunicaciones, como una evidencia contra ti. Una invitación a una fiesta se encuentra con un: "!Ya lo verás! Sólo quieren que vuelvas con ellos, así que pueden decirte cosas desagradables de mí".

Tus contactos con tu ser querido pueden ser recibidos con rabia y resentimiento. Esto es debido a que cada contacto puede hacer que el abusador le ataque verbal o emocionalmente. Imagina que te dan un sermón de cuatro horas cada vez que te llama tu tía Gladys. Al final, te enfadarás cada vez que llame, sabiendo lo que el contacto originará en tu casa. Cuanto más larga la llama, más largo el sermón. Así pues, cuando llame tu tía querrás librarte de la llamada lo antes posible.

Insistir demasiado produce más presión. Es mejor establecer citas predecibles y acordadas cuando la víctima esté fuera de la casa. Llamar cada miércoles por la tarde, sólo para ver cómo van las cosas es menos amenazante que llamadas al azar durante la semana. Las llamadas al azar suelen verse como controladoras. Si te encuentras con un contestador deja un mensaje amable y cariñoso. Nunca discutas sobre la relación (el abusador puede estar escuchando) a no ser que la víctima saque el tema. El objetivo de estas llamadas concertadas es mantener el contacto, recordarle que estarás siempre ahí para ayudar y recordar al controlador tranquilamente que la familiar está cerca y no ha desaparecido.


Recuerda que hay muchos canales de comunicación. Es importante que mantengamos un canal abierto si es posible. Estos canales incluyen llamadas telefónicas, cartas, tarjetas y e-mail. Si es posible, puede ser útil concertar una cita para salir o ir de compras una vez al mes. Recuerda que el objetivo es el contacto, no hacer presión.Esto permite a la víctima saber que su familia está ahí por si los necesita. 

No pienses que el comportamiento de la víctima está en contra de la familia o amistades. Puede ser un modo de sobrevivir o de disminuir el estrés. Las víctimas pueden oponer mucha resistencia, enfadarse o volverse hostiles debido a la complejidad de su relación con el abusador. Pueden maldecir, amenazar o acusar a sus seres queridos y amigos. Esta reacción hostil defensiva es en realidad un mecanismo de autoprotección (un intento de evitar problemas).

Las víctimas necesitan saber que no serán rechazadas debido a su conducta. Ten en cuenta que son dolorosamente conscientes de su situación. Saben que están siendo maltratadas o controladas por su pareja. Recordarles esto con frecuencia sólo hará que quieran verte menos. Solemos evitar a las personas que nos recuerdan cosas o situaciones que son emocionalmente dolorosas.

Las víctimas pueden abrir lentamente una puerta y proporcionar información acerca de su relación o insinuar que están pensando en marcharse. Cuando esa puerta se abra, Escucha y ofrece apoyo, como "Sabes que tu familia te apoyará en cualquier decisión que tomes en cualquier momento". Pueden estar explorando que apoyo hay disponible, pero pueden no estar preparadas todavía para hacerlo. Muchas víctimas utilizan un "plan de salida" que puede llevar meses o incluso años completar. En este punto pueden estar sólo reuniendo información.

Cada situación es diferente. La familia puede necesitar buscar asesoramiento en su comunidad. Una consulta con un profesional de la salud mental o abogado puede ser útil si la situación se vuelve legalmente complicada o si existe un peligro significativo de daño.

Como parientes o amigos de una persona envuelta en una relación abusiva, nuestra reacción normal es actuar de manera intensa. Nos enfadamos, resentimos o volvemos agresivos a veces. Nuestra mente se llena de una gran variedad de planes que van desde el rescate o secuestro hasta emboscar al abusador con un bate. Pero cualquier agresión contra el abusador dará lugar a dificultades adicionales para la víctima. Intenta mantener la calma y espera una oportunidad para mostrar tu amor y apoyo cuando lo necesite.

En algunos casos, como en adolescentes o adultos jóvenes, la familia puede proporcionar algún apoyo financiero o de otro tipo. Cuando recibimos respuestas airadas a nuestras llamadas de teléfono, nuestra rabia y resentimiento nos dice que dejemos de ayudarle. He escuchado: "Si ella sigue saliendo con ese imbécil, no será en un coche que estoy pagando yo" y "Si prefiere a esa mujer antes que a su familia, ya puede salir de la universidad y ponerse a vender hamburguesas". Retirar la ayuda financiera sólo hace que sea más dependiente del abusador. Recuerda que si nos mostramos agresivos mediante amenazas, retirando la ayuda o presionando, nosotros nos convertimos en la amenaza, no el abusador/controlador. Por desgracia, cuanto más dura sea su experiencia, más intenso será su vínculo.

Si un ser querido mantiene una relación con un abusador, es difícil determinar el resultado a largo plazo. Si la relación se encuentra en la fase inicial, pueden terminar la relación por sí mismos. Si la relación ha continuado durante un año aproximadamente, pueden necesitar ayuda y un plan de salida antes de terminar la relación. Cuando la víctima decide terminar la relación, es importante que vea a sus seres queridos como fuentes de apoyo, no como fuentes de presión, culpa o agresión.

FUENTE:  Joseph M. Carver, psicólogo 

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