miércoles, 8 de mayo de 2013

DEBEMOS DECONSTRUIR EL PATRIARCADO


El Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género de Uruguay viene trabajando desde el 2012 en la atención de “varones que deciden dejar la violencia”. Una evaluación del primer año dio como resultado que el 75% de los participantes percibió cambios positivos en su conducta. Fernando Rodriguez –integrante del CEMG- cuenta la experiencia.




 El Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género (CEMG), de Uruguay, viene trabajando desde el año 2012 con “varones que deciden dejar la violencia” en dos grupos de 25 personas en la ciudad de Montevideo. El proyecto -que cuenta con el apoyo de la Secretaría de la Mujer de esa ciudad, ONU Mujeres y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y se realiza en alianza con Men Engage- se extenderá a cuatro localidades más de Uruguay este año: Colonia, San José, Canelones y Maldonado.

“En Latinoamérica, y por lo tanto también en el Río de la Plata, es importante deconstruir el patriarcado, porque los estereotipos que se construyen con estas lógicas son extremadamente machistas y por lo tanto violentos, con impactos nocivos sobre las mujeres, los hombres mismos, los hijos y las hijas y la comunidad. Es importante continuar el trabajo con la violencia masculina en el hogar, para lograr la equidad de género y la convivencia democrática y equitativa, a favor de varones y mujeres” señala Fernando Rodriguez, que estuvo en Buenos Aires participando del Primer Curso de Formación Integral de Facilitadores en Derechos Humanos, Perspectiva de Género, Masculinidades y Ciclos vitales -que realiza la Campaña del Lazo Blanco a lo largo de este año en San Isidro, provincia de Buenos Aires- y es integrante del CEMG, de Uruguay. Darío Ibarra, otro integrante de la misma organización, será a su vez docente del curso en el transcurso de este año.


Luego de un año de trabajo, a fines del 2012, el CEMG realizó una evaluación del primer año de atención de estos varones. El 75% dijo haber percibido cambios positivos en su conducta que los beneficiaban a si mismos, a sus parejas, hijas/os y conocidas/os. Algunas de las habilidades que estos varones dijeron haber adquirido consistieron en: detectar el riesgo fatal y disponer de herramientas para no poner en peligro a sus compañeras e hijas/os y trabajar para abandonar la autoridad, el control y el dominio sobre la pareja.

De los 91 varones que pidieron información para participar de los grupos, 66 asistieron a la primera entrevista y sólo 11 concluyeron los 24 encuentros del año 2012 y siguen en tratamiento. Parte de la deserción es explicada desde el CEMG como intrínseca al modelo terapéutico utilizado para acercarse a los varones -el CECEVIM , basado en el Centro de Capacitación para Erradicar la Violencia Intrafamiliar Masculina, dirigido por Antonio Ramírez Hernández-, que al ser de fuerte confrontación muchas veces no es tolerado. El CECEVIM es definido como un “programa que ayuda a los hombres a revisar y cambiar los pactos patriarcales que los enseñan a creer que son superiores a sus parejas y a usar violencia para imponer esa superioridad. Entendiendo que estos pactos patriarcales se han filtrado en sus vidas como un mandato social y cultural, los hombres en el programa aprenden a tener influencia para cambiar estos pactos en sí mismos y con otros hombres y aprender a crear relaciones íntimas, cooperativas, igualitarias, justas y democráticas en sus hogares”. La explicación que dieron los participantes al abandono fue mayormente no poder sostener los acuerdos que se realizaron durante el tratamiento (35%), no estar de acuerdo con el programa (20%) y no aceptar la facilitación femenina durante el proceso (20%).

Un aspecto interesante vinculado a la asistencia tuvo que ver con la voluntariedad de participación del proceso. Fue más fácil sostenerlo para los varones que se habían acercado voluntariamente que para aquellos que lo hicieron por derivación judicial. En este último caso, de 24 derivaciones, sólo 7 varones concurrieron a los grupos terapéuticos.

FUENTE: COMUNICAR IGUALDAD - POR SANDRA CHAHER

No hay comentarios:

Publicar un comentario